SINDICALISMO

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La Ley Federal del Trabajo en su artículo 356 define al Sindicato como “… la asociación de trabajadores o patrones, constituida para el estudio, mejoramiento y defensa de sus respectivos intereses”. Recordemos que el origen de los sindicatos a nivel mundial se debe a que hubo una etapa de abuso de los patrones hacia sus trabajadores y estos eran considerados solo como un recurso más para la producción y sin ninguna obligación del contratante para con aquellos.

 

 

Por esta razón se inicia una etapa de lucha que es cuando la gente explotada se rebela y busca protección a través de los gremios que después se convierten en sindicatos. Por fortuna, la mayor parte de las Empresas y Sindicatos salieron adelante en esta etapa porque comprendieron que cada uno tiene su misión y que ambas se pueden complementar. Por ello es que pasaron a una etapa de negociación en donde las dos partes ponen sus condiciones por escrito, aceptadas por ambas a través de un Contrato Colectivo de Trabajo. Algunos Sindicatos y Empresas han evolucionado a tal grado que de manera natural han llegado a una etapa de cooperación en donde el trabajo se ha convertido en un medio para progresar, pues tienen objetivos comunes y los salarios se pactan de acuerdo a las condiciones económicas de la Empresa y a la situación del País.

 

Como podremos darnos cuenta el sindicalismo en esencia es excelente como un medio para armonizar los factores de la producción, su origen es justo y sus principios son sublimes, ya que están buscando que el hombre no sea el lobo del hombre. Luego entonces, ¿en dónde se encuentra el problema?, pues resulta que el problema no son los Sindicatos sino aquellos Dirigentes que hacen uso de estas nobles organizaciones para conseguir sus intereses personales y mezquinos y lanzan a sus representados como carne de cañón apoyando solo aquello que al líder le conviene, de esta manera vemos contubernio entre Dirigentes y Partidos Políticos, negociando cuotas de poder como en el caso cuando las organizaciones sindicales apoyan a los candidatos en turno.

 

Existe un tipo de sindicatos, conocidos como “Sindicatos Blancos”, los cuales únicamente son representantes de membrete y que lo último que les interesa es el bienestar de los trabajadores y nada más se acuerdan de ellos por las cuotas sindicales que estos le generan al líder como ganancia. Debido a este tipo de Sindicatos “sui generis” es que se fue despertando conciencia entre los trabajadores y muchos de ellos formaron lo que se ha dado por llamar el “sindicalismo independiente”; en este tipo de sindicatos su concepción es diferente, aquí si se intenta aplicar la democracia en la elección de sus dirigentes ya que se hace a través de votación directa y secreta, y se toman las decisiones en sus asambleas de trabajadores. Sin embargo aquí también existe riesgo ya que siempre es latente la posibilidad de que haya infiltración de organizaciones radicales con intereses contrarios a la estabilidad laboral, se manipulen las asambleas y se produzcan enfrentamientos entre Empresas y Sindicatos, desde luego, enfrentamientos estériles que desembocan en huelgas que a todos perjudican.

 

Este tema me viene a la mente por la situación que están atravesando actualmente en Ciudad Sahagún, en donde el sindicalismo se ha convertido en el símbolo de la otrora Ciudad progresista, con una nueva versión recargada de las glorias del pasado en la formación del sindicalismo independiente, aunque los paristas de Dina Camiones creo que están equivocando el camino, pues estos están esperando la opinión del Patrón, y en la formación de un Sindicato de trabajadores, la opinión del patrón es lo último que cuenta.

 

El sindicalismo no debe olvidar su noble misión, la Empresa a administrar y el sindicato A CUIDAR LOS INTERESES DE LOS TRABAJADORES, no los intereses personales de los líderes, fortalecer la etapa de cooperación buscando siempre una vía de doble sentido en donde ambas partes ganen, sin intervenir ninguno de ellos afectando negativamente los derechos del otro, ya que si perdemos la brújula estaremos destinados a seguir siendo presa fácil de intereses ajenos a los trabajadores.

 

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.

 

MIGUEL ROSALES PÉREZ