
ALFIL NEGRO
No me gustan los silencios,
Siento que falta la vida,
Porque el silencio es olvido
Recuerdo de lo ya se ha ido,
Es campo de los recuerdos
De lo que fue y se ha marchado.
Me duelen y me lastiman
Las calles mudas y frías,
Las calles de madrugada
Cuando la vida les falta,
Y las plazas sin sus voces
Planchas de cemento frío,
Son lápidas gigantescas
De gente que ya no vive.
Y me duelen en el alma
Los parques vacíos y solos,
Con fuentes que ya no suenan,
Columpios que nadie juega,
Árboles mudos y verdes
Sin pájaros que les canten
Y nidos abandonados.
No me gustan los silencios
Que a veces llegan en casa,
Sin la risa de mis niños
Que hace mucho se marcharon,
Para comenzar la marcha
Por sus caminos de vida.
Pero los silencios llegan
Son parte de este camino,
Y nos recuerdan sin voces
Que este camino es finito,
Que la vida se nos pasa
Y como comienza acaba,
Que hay momentos de alegría
Y hay momentos de tristeza,
Que hay momentos de llegada
Y horas de la partida .
A mí me gustan las voces,
Escuchar caer la lluvia,
Oír cómo corre el río,
El Canto de los cenzontles
La voz huraña del viento,
La voz de plata y de oro
De mis hermosas campanas,
El mugir de cuatro vacas
Y el ladrido de los perros.
Me gusta la voz hermosa
De mi esposa platicando,
La de mis hijos que suenan
A sueños y a ilusiones,
Y no se me olvidan nunca
La voz de mi madre Santa
Iluminando el camino,
Y la voz de nuestro padre
Campesino milagroso,
Y lo a voz de mis hermanos,
De mis amigos lejanos,
Voces que marcan senderos
E iluminan nuestra vida.
No me gustan los silencios
Porque nos niegan la vida,
Pero también lo comprendo
Un día que no conocemos,
Cerraremos nuestros ojos
Y de nosotros si acaso
Quedará un poco de recuerdo,
Y un océano de silencio.