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Uagadugú (Burkina Faso).- Tras 16 horas de asedio, después de una de las peores matanzas de la historia de Kenia, de ver como sus compañeros perdían la vida e, incluso, mancharse con su sangre, los supervivientes de Garissa han decidido hablar.
La policía de Kenia sigue estrechando el cerco sobre los autores intelectuales de la masacre que el jueves se cobró la vida de 148 personas en la Universidad de Garissa y anunció ayer la detención de cinco sospechosos. Parece ser que los detenidos tendrían relación con el presunto cerebro del ataque, Mohamed Kuno, un ciudadano natural de Garissa que ha sido vinculado con otras matanzas reivindicadas por el grupo islamista Al Shabab.
Para los estudiantes de Garissa todo empezó a las 5.30 de la mañana del jueves, cuando miembros del grupo terrorista de Al Shabab entraron en las habitaciones después de burlar a los pocos agentes de seguridad que custodiaban el campus de la universidad más importante de la región. “Estábamos dormidos cuando escuchamos varios disparos fuera del albergue”, relató Augustine Alanga, estudiante de economía, en una entrevista radiofónica. “Fue horrible, mi vida estaba en peligro. Estaban disparando contra nosotros con munición real. En todas partes del recinto se oían disparos”, añadió.
“Todo lo que podía oír eran pisadas y disparos” contó el alumno Collins Wetangula. “Nadie gritó porque pensaron que esto llevaría a los pistoleros a donde se encontraban”. “Los pistoleros estaban diciendo: ‘Sisi ni al-Shabab [Somos Al Shabab]'”, explicó esta estudiante.
Otra estudiante declaró que confundió a los hombres armados con la policía. “De repente vi que lanzaban explosivos donde los miembros de la Unión Cristiana estaban rezando”, dijo. Fue dentro de los dormitorios donde los estudiantes se dieron cuenta que estaban siendo atacados.
El vicepresidente del sindicato de estudiantes de la Universidad de Garissa explicó que se estaba preparando para ducharse cuando escuchó los disparos y que, de inmediato, se encerró en una habitación con otros tres estudiantes. Escuchó a los atacantes como iban abriendo las puertas y preguntando a los alumnos si eran musulmanes o cristianos. “Si eras cristiano te disparaban en el sitio”, dijo. (Agencias)