SER MEDIOCRE

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DE ADICTO A ADICTO
    •    la palabra mediocre es usada en sentido peyorativo ya que indica una persona vulgar, con pocas cualidades y una persona pobre desde el punto de vista intelectual

 
¿Qué es ser enano, lo eres tú?
 

Mediocre es mediano, tirando a malo en cuanto a calidad, valor, entre otras características. La palabra mediocre proviene del latín “mediocris” que significa “medio, común”. El término mediocre está compuesto por dos vocablos “medius” que expresa “medio o intermedio” y “ocris” que significa “montaña o peñasco escarpado”, por lo que mediocre significa el que se queda a mitad de la montaña, el que está a media altura. Asimismo, el término mediocre utilizado como adjetivo hace referencia a una persona que no posee talento especial o suficiente habilidades para la actividad que efectúa.
 
En referencia a lo alusivo, la palabra mediocre es usada en sentido peyorativo ya que indica una persona vulgar, con pocas cualidades y una persona pobre desde el punto de vista intelectual. Por ende, una persona mediocre posee como característica principal la incapacidad para concebir ideas y ser cada día mejor en el ámbito personal o profesional y, por esta razón acepta la rutina y los prejuicios.
 
No obstante, la palabra mediocre como adjetivo hacía una cosa es aquello que está por debajo de la media, poco valor o calidad, algo ordinario o insignificante. En el lenguaje romántico, el término mediocre significa algo pobre e insuficiente, que no sobresale y es de escaso mérito .La palabra mediocre es utilizado como sinónimo de: mezquino, mediano, vulgar, común, entre otros.
 
 Algunos antónimos del vocablo mediocre son: excelente, magnífico, brillante, superior, etcétera. Se aplica para todo aquel que se rinde antes de tiempo, que claudica sin aliento, se da por vencido, llenándose de pretextos y de frases negativas.- No puedo.- Está muy difícil.- Me siento muy mal.- Todo me sale mal y bla y bla.- es un reflejo de auto estima baja, de justificación, de cobardes, seres, en su mayoría, llenos de miedos y complejos, que no quieren salir del hoyo, de ese hoyo de donde yo vengo, el de la mediocridad.
 
Soy maniaco depresivo
 
Por muchos años me refugie en mi cama, me torne hipocondríaco, sufría por todo y por nada, ahí puedes verme, abandonado de mí mismo, tirado, escondido debajo de las sabanas, dándole la espalda a mis responsabilidades a mi trabajo, me sentí mal, me dolían hasta las pestañas o las uñas del pie derecho, me sentía muy mal desganado, sin la chispa de la vida y en la almohada dejaba una alfombra de cabellos, me quede calvo de la nuca, como algunos frailes, en la regadera después de cinco días sin bañarme, dejaba en la coladera una telaraña de cabellos, mi piel era amarillenta y seca, mis hombros caídos, mi voz baja, endeble y mis pensamientos, secuestrados por la loca de la azotea, eran noches insoportables de insomnio y de sentimientos encontrados, tenía el síndrome del pollito rostizado, un ratito boca arriba, otro boca abajo, de un lado, del otro, prendía el televisor, lo apagaba, me sentaba a fumar en el escusado, subía y bajaba por toda la casa, por supuesto que no dormía y no me podía levantar temprano, entré en un círculo vicioso debido a la depresión profunda que sufrí y que llegue a pensar que ese intenso dolor, ese gran hueco que sentía en el pecho, jamás se iba a desaparecer, claro que me perdí de un mundo de medicamentos antidepresivos, solo llegaba a conciliar el sueño, totalmente borracho.
 
Me fumaba un cigarro cada diez minutos
 
Desde niño registre niveles de ansiedad muy altos, comencé a fumar desde los doce años, primero, prendiéndole los cigarros a mi abuela, luego fumando a la par de ella, sentados viendo las tele y esta adicción duro en mi  32 años, al final  eran tres cajetillas aproximadamente al día, o más dependiendo de la cocaína que inhalaba, mi carrera de fumador tiene un mundo de anécdotas, queme la mayoría de los asientos de los carros que maneje, queme a mis hijos, infinidad de veces, una de ellas en plena carretera, la colilla encendida se regresó al asiento donde venía sentado mi hijo Samy y debido a sus gritos y al humo que salía de su pantalón, pude detenerme y apagar el fuego.
 
No  tenía camisas, ni sacos, mucho menos corbatas que no se escaparan de las quemaduras de cigarro, mi recamara, la sala y toda mi casa apestaba a humo, me gane un horrible aliento, más una tos de perro bailarín que me torturaba cada noche, fui capaz de dejar sin leche y sin pan a mis hijos por comprarme cigarros, felizmente llevo 16 años libre de humo y ahora no soporto el olor a humo, me atraganto, me quedo sin aire y me pongo de muy mal humor.
 
Mi esposa me dice que parezco prostituta delicada y por supuesto que estoy todo taponeado de nicotina, tengo un stent en el corazón y un par de válvulas en mi pierna derechas debido a que no tenía circulación, más aun, no tengo condición y mi cuerpo es débil, está severamente dañado por el cigarro.- En las escuelas, cuando voy a dar el mensaje de vida, de información, orientación y concientización respecto a las adicciones, los niños me preguntan.- Ernesto, porque fumabas tanto.- La respuesta es muy sencilla, por mediocre, porque no me quería.
 
Maldita enfermedad perversa del alma

No quería ver mi realidad, a ciencias cierta no había detectado las causas que originaron mi tendencia alcohólica, mi obsesión compulsiva por las drogas, desconocía que mi enfermedad es genética y mis antecedentes me hacen susceptible.

No sabía nada de mis defectos de carácter, que soy, don ego, no entendía de mis actitudes infantiles, ni del porqué soy tan, pero tan neurótico y en la medida que ha pasado el tiempo, he llegado  entender la complejidad de mi enfermedad, saber porque estuve tan negado, en la cerrazón completa, el no aceptar ayuda de nadie, a pesar de que me estaba muriendo en vida, hundido en un mar de incongruencias y de justificaciones, hoy veo mi cruda realidad y me acepto como un enfermo emocional, así me presentó en público y me digo.- soy maniaco depresivo, neurótico empedernido, celoso, adicto, compulsivo, infantiloide, engañifa..-… Soy un alcohólico en recuperación, sólo por la gracia de Dios.

Él bebé eterno

Es un ser que no quiere crecer, que le gusta que le cambien los pañales, que le resuelvan su vida, depende para todo de su esposa o de su mamá, en el trabajo depende de sus compañeros y jefe, es un ser INÚTIL, es indeciso, lo secuestra la duda, es víctima de la especulación, será o no será, lo hago o no lo hago, no sabe pedir las cosas, cuando no acepta su mujer hacer el amor, hace un drama, igual que cuando un niño se arroja al suelo y patalea en el súper porque no le compraron el balón de futbol que quería.

Este bebé eterno, es perezoso por naturaleza, no asume su responsabilidad ni académica ni laboral, mucho menos matrimonial, parece ser que su esposa, es su mamá, o al menos la ve de esa manera, no es pareja, es un ser distante, egocéntrico, soberbio que solo piensa en él, no cierra círculos, es hipersensible, de todo se resiente y de un piojo hace un caballero, de un mitin, hace un mitote, de un pum.- Imagínate.

Es de los que no saben guardar secretos, es chismoso, mentiroso, no logra cultivar amistades porque a todo el mundo le pone pero y ve sus defectos de carácter, son seres difíciles de tratar por su comunicación austera o nula, como bebé eterno, hago berrinches por todo y por nada, soy neurótico, violento y me enojo, la mayoría de las veces, por cosas infantiles, que no tienen la mayor importancia.

¿Conoces a alguien así?.

ernestosalayandia@gmail.com 614-410-0158 Mis libros están a tu disposición.