Rusia insiste en que el único objetivo de sus bombardeos son los yihadistas y no milicias rebeldes
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, aseguró que los enemigos de Rusia son los mismos que los de la alianza antiterrorista -EU, Reino Unido, Francia, Alemania, Turquía, Arabia Saudí y Catar- que combate a los yihadistas en todo Oriente Medio
Moscú.- Rusia hizo oídos sordos a las críticas de la alianza antiterrorista encabezada por EU, Turquía y Arabia Saudí, e intensificó sus ataques contra las posiciones del Estado Islámico (EI) en Siria. Los aviones rusos destruyeron la noche de ayer un centro de mando y un campo de entrenamiento yihadista en la provincia de Al Raqqa, donde se encuentra, de facto, la capital del califato proclamado por el EI.
En apenas tres días la aviación rusa ha bombardeado ya los bastiones del EI o del Frente al Nusra, filial siria de Al Qaeda, en cinco provincias: Homs, Hama, Alepo, Idlib y Al Raqqa.
El objetivo estratégico ruso es crear un cinturón de seguridad entre las posiciones del Ejército sirio en Damasco, Alepo y Latakia y las milicias yihadistas, a los que los bombardeos deben obligar a replegarse al interior y a renunciar a sus planes de expansión hacia la costa mediterránea.
Según los partes militares del ministerio de Defensa ruso, los bombarderos y cazas han destruido centros de mando, campos de entrenamiento, arsenales con armamento y vehículos militares, almacenes de combustible, fábricas de munición y varios búnker.
Siria defiende la legitimidad y la efectividad de la intervención rusa solicitada por el propio Asad con el argumento de que los aviones rusos han hecho más en tres días que la coalición antiterrorista en más de un año de lucha contra los yihadistas.
“En cuestión de días o semanas la aviación rusa obligará a los yihadistas a replegarse. Tendrán que esconderse en túneles y búnkers. Será el punto de inflexión en la guerra en Siria”, dijo ayer Leonid Ivashov, antiguo general soviético y jefe de la Academia de Asuntos Geopolíticos de Rusia.
Ivashov pronostica que, “si los países del Golfo Pérsico, como Catar, dieran la espalda a los terroristas, entonces la guerra se terminaría en dos meses, como máximo, y el EI se desintegraría”.
En caso contrario, el Ejército sirio, con la única ayuda de Rusia y de las milicias kurdas, “necesitará medio año para acabar con la resistencia yihadista”.
El retirado general soviético cree que el EI “no es una temible amenaza militar”, pero cuenta con la ayuda de Estados Unidos y Arabia Saudí, que le proporcionan armamento y munición, y Turquía, que le compra petróleo.