“Por favor, tengan confianza en las capacidades de Tailandia”, señaló intentando ahuyentar cualquier psicosis que pudiera dañar aún más la aprehensión que todavía persiste en la nación asiática tras el grave atentado de agosto pasado, que causó la muerte de 20 personas.
La policía tailandesa anunció ayer que ha sido apercibida por los servicios de inteligencia rusos sobre la posible presencia de un comando de militantes del Estado Islámico que habrían entrado en el país en octubre con la pretensión de atentar contra intereses rusos o de países vinculados a la coalición internacional que ataca sus posiciones en Siria e Irak.
La prensa local amaneció ayer dominada con portadas en las que se “filtraba” el documento “secreto” y “urgente” redactado por el Servicio de Seguridad Federal de Rusia (FSB, heredero de la KGB), en el que se informaba a su contraparte tailandesa de la llegada entre el 15 y el 31 de octubre de 10 activistas que se habrían dirigido hacia las localidades turísticas de Pattaya y Pukhet, mientras que otros permanecían en la propia capital, Bangkok.
El texto pedía a las fuerzas de seguridad tailandesas que reforzaran el control en enclaves frecuentados por rusos, norteamericanos, estadounidenses, franceses o alemanes.
Cerca de 1,3 millones de rusos visitaron Tailandia en 2013, dirigiéndose en gran parte hacia Pattaya, una localidad que se ha convertido en un referente mundial para los vacacionistas de esa nacionalidad.
Un portavoz de la policía confirmó la autenticidad del texto difundido por los medios pero pidió “calma”.