El Gobierno recorta ocho ministerios y reduce los salarios de los ministros en un 10%
Acosada por la crisis económica, amenazada por los mercados, triturada por las encuestas y hostigada por la oposición, la presidenta brasileña Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), trata de cerrar uno de sus múltiples frentes para salvar su mandato con una medida tajante: dar ministerios a sus volubles aliados parlamentarios, los diputados del ideológicamente ambiguo Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB) a cambio de un apoyo estable en el Congreso.
La presidenta compareció ayer solemnemente ante el país para informar que ha decidido reformar el Gabinete y dar siete ministerios a miembros de este movimiento, uno más de los que contaba hasta ahora, incluido el emblemático Ministerio de Sanidad, que goza del mayor presupuesto en el país.
El peso del PMDB en el Gabinete es aún mayor si se tiene en cuenta que Rousseff, en una medida de ajuste, ha suprimido ocho ministerios, de 39 a 31. El vicepresidente, Michel Temer, también del PMDB, sigue en su puesto y continuará ejerciendo la difícil labor de puente entre el grupo parlamentario del PMDB, decisivo a la hora de aprobar leyes, y el Gobierno, que necesita con urgencia, precisamente, que el Parlamento dé salida una batería de medidas de ajuste fiscal encaminadas a enderezar la situación económica y a tranquilizar a los inversores y a los mercados.