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“Ricochet”: el dolor de un extranjero en México que pierde a su hijo

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“Ricochet”: el dolor de un extranjero en México que pierde a su hijo

Ningún diccionario, de cualquier idioma o lengua, tiene definición para quien ha perdido un hijo. Si alguien se queda sin padres, es huérfano, pero en caso contrario, no hay palabras que lo conceptualicen.

“Ricochet”, película que estrena este fin de semana en salas, coloca a un europeo en México, quien no puede superar la muerte de su hijo y deambula diario entre el dolor, la resignación ausente y su cotidianidad, hasta que toma una decisión violenta.

“La historia viene de una nota periodística que leí de un caso ocurrido en Argentina, que tiene que ver más con el final de la película, pero decidí escribir lo que había ocurrido antes de ello, trayéndolo a espacios rurales de México y el desarrollo interno de este personaje que, sin decir mucho, lo dice todo”, comenta Rodrigo Fiallega, director del largometraje.

“Ricochet” podría traducirse al español como rebotar que es algo que de alguna manera es el día a día del protagonista, para el que fue elegido el holandés Martijn Kuiper.

La tarea no fue sencilla, recuerda Fiallega, pues desde un principio había pensado en alguien de Europa del Este, para contrapuntearlo con la cultura mexicana y además, hablara español “mexicanizado”.

Y se encontró con este actor que había estado en las producciones españolas “Sin tetas no hay paraíso” y “Velvet”, pero también en las nacionales “Entre correr y vivir” y “Señora Acero”.

“El personaje no encuentra cómo superar el dolor, no encuentra comprensión y ayuda, así que camina con el alma bajo el brazo, está mutilado, y en cambio su mujer mexicana lo ve de otra manera, por la cultura de la muerte aquí que es distinto, la pasa mejor”, considera Kuiper.

En la vida real, el histrión sabe que en la cultura mexicana existe el novenario, lo cual ayuda a transitar ese pasaje, mientras que en Europa lo tradicional es acudir al entierro o incineración y cada uno se sume en sus pensamientos.

“Para el europeo lo que hacen aquí es extraño. Me pregunto quién sufre más, en este caso, la esposa es quien dice: deja las cosas en paz, a los vivos con los vivos y a los muertos con los muertos”, menciona.