Vacunas contra el mal del poder
Todos quietos. Hay silencio absoluto. No se diga en las redes, en los buzones de correo que ahora aparecen vacíos cuando apenas hace una horas eran saturados por los comunicados de los candidatos. Seguro se realizan reuniones a diestra y siniestra en los equipos de cada uno de los aspirantes.
Algunos que saben van a perder y solo entraron de relleno, se reúnen para simplemente comentar que la experiencia fue buena, pero que solo esperan que esto pase para regresar a sus labores cotidianas… pero conservan una esperanza lejana, pero esperanza, que en una de esas resultan ganadores. Como cuando se compra un Melate y es imposible dejar de soñar lo que se hará con tantísimo dinero.
Lo mismo en estos casos, pero con más fe, esperanza y poca caridad, en que el destino de pronto cambie su parecer y corone la frente con una alcaldía donde pueda ser rey o reina por un buen número de meses. Ya les platicaron los que hoy mismo están al frente de los Concejos de Administración, y seguro les dijeron que es un sueño hecho realidad, que es rete que bien bonito sentir que el poder los invade, que de pronto a donde van los saludan, les abren paso, les apartan un lugar especial en el restaurante, en la peluquería, en el salón de belleza, en donde quiera que se paren alguien los ve con ojos de ensueño, al tiempo que piensa, “ya no es mortal, es otro, es otra”.
Por eso hoy mismo, mañana todavía, estarán al borde del colapso. Algunos saben que van a ganar, que solo es asunto de que pase el domingo para que se haga realidad la promesa recibida en el Monte Sinaí, cuando el señor les dijo que serían llevados a la Tierra Prometida. La Tierra Prometida es un lugar donde lloverá maná de cielo y no habrá hambre ni preocupaciones ni temores.
Bueno, eso piensan, pero nadamás de ver lo que ya padecen los ex ediles que son señalados como tranzas, sinvergüenzas, hijos de su tal por cual, y que no saben dónde obtener un amparo para que no les caiga la justicia le piensan un rato, se ven en esa circunstancia y juran a los cuatro vientos que ellos o ellas no, que son harina de otro costal, que no se explican el cambio del que se va pero conocieron desde la primaria, y concluyen que todo fue fruto de no estar preparados para el poder, “que marea a los tontos y vuelve locos a los pendejos”.
Pero eso ellos, los que ya se van directo al fresco bote, porque el que apenas se mira en la silla del alcalde o alcaldesa no, “yo sí que sé cómo lidiar con el poder porque no soy ni tonto, y mucho menos conejo”. Pero no es así. Parece que no se trata de preparación o cordura, sino de asunto espiritual, y eso del espíritu en la política como que no se da mucho que digamos.
Hay también los que saben que van a ganar pero que estarán nadamás un ratito en el cargo porque otros horizontes ya atraen sus miradas, horizontes que van mucho más allá de una simple alcaldía, “hay niveles”, diría el célebre pensador. Y por eso harán el favor de ganar de todas todas, para luego despedirse y decirles a sus electores como en la canción de Juan Gabriel, que fue un placer conocerlos, aunque estos meses fueron el principio y el fin.
Y por supuesto desde ahora los que van a perder porque no dieron una, porque son cartuchos quemados, están que echan espuma por la boca y ya ensayan sus denuncias, sus lamentos públicos, sus acusaciones de que todo el mundo actuó en contra ellos. Sin embargo, bien que lo saben, ya nadie los quiere, vaya pues que ni en su familia son predilectos. Pero son los que más lata darán, los que buscarán todas las ocasiones para descalificar la elección, porque si no ganaron seguro estaba arreglado el asunto.
Días para la reflexión. Días en que sería bueno que fueran inoculados contra el mal poder, para que si son tontos, no se vayan a marear; y si son pendejos, no acaben locos. Digo, es una sincera recomendación.
Mil gracias, hasta el próximo lunes cuando seguro ya habrá nuevos presidentes y presidentas municipales en los 84 municipios del Estado de Hidalgo.
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@JavierEPeralta