* Omar Fayad, el estilo de hacer política
Hace 27 años, luego que asumiera la primera magistratura estatal el 1 de abril de 1993, Jesús Murillo Karam inauguró un estilo diferente en el ejercicio del poder, luego de un gozoso sexenio del arquitecto Guillermo Rossell de la Lama, y un lacónico Adolfo Lugo Verduzco. El realmontense se distinguió por ser un político que conocía a la perfección la geografía que en esa materia vivía la entidad hidalguense, pero también con una tendencia permanente para dialogar con los representantes de los medios de información. Era frecuente que apareciera en lo que en esos tiempos era la Sala de Prensa con el único objetivo de preguntar, escuchar e incluso solicitar opiniones respecto a un determinado acontecimiento.
Ayer, poco después de la ceremonia con motivo de la celebración del 151 aniversario de la creación del Estado de Hidalgo, el Jefe del Ejecutivo Estatal, Omar Fayad Meneses, recordó ese estilo que, por muchas razones refresca el valor del diálogo, que no entrevista, para tener y entender el sentido de la política que aplica la máxima autoridad en territorio hidalguense.
Nada mejor que de primera mano y en una plática abierta, para observar la estructuración ya a la mitad de su mandato, de un joven político de 31 años en esos tiempos de JMK, hoy ya de 58 con una experiencia única a la que pocos tienen acceso: dirigir los destinos de su entidad natal, ser el guía electo para buscar las mejores opciones para un Estado que está por tener tres millones de habitantes, a lo largo de seis años.
Fayad Meneses ya logró lo que muy, pero muy pocos alcanzaron: ser gobernador. Muchos, la mayoría, no lo será nunca en su existencia. Él ya lo es y por eso resulta importante toda oportunidad de entablar un diálogo informal, ajeno a la formalidad de una entrevista pactada. Dialogar es la única forma de empezar a esbozar un perfil del político que fue a sus 31 años, y el que es a los 58.
De Murillo Karam sin duda se tiene una visión constante de que logró construir una imagen de hombre sabio en el asunto político, ideólogo fundamental de su partido, el PRI, y de un carácter que difícilmente echaba marcha atrás ya tomada una decisión. Sabía de política y gustaba de hacer política.
Omar Fayad ha navegado por los mares más procelosos que hayan existido en cualquier otra administración, porque evidentemente son otros tiempos y el poderío del Revolucionario Institucional no solo ha venido en declive, sino que derivó en una crisis mayúscula que incluso trabajó en contra de su propio candidato a la gubernatura, quien ganó pese a esa condición.
A lo anterior se suma un gobierno federal emanado de otro partido, Morena, que manejó como tesis de campaña la destrucción del instituto político que identificaba como culpable de toda la corrupción y saqueo del país.
Y no conforme con lo anterior, el surgimiento de grupos de poder que pretendieron chantajear a la administración de Fayad Meneses, bajo el entendido que llegaba débil, con la animadversión de su propio partido político y un seguro enfrentamiento con el nuevo Presidente de la República.
El gobernador de Hidalgo tuvo que hacer gala, primero de lo aprendido en la mejor escuela que es la actividad como funcionario en el sexenio de JMK, y luego en su paso como diputado federal y Senador de la República; segundo, de la concepción que había logrado fincar de lo que es el ejercicio del poder, y tercero, de la confianza en su propia valía al haber llegado al cargo en contra de todo el aparato político que buscó hacerlo presa fácil para sus objetivos.
2019 fue el año más complicado, porque además el grupo político que no lo ha dejado en paz durante todo su mandato, el de la Universidad, el Poder Legislativo cayó en manos no de Morena, sino de un grupúsculo político.
Empezado el 2020, Fayad Meneses, plantea una tesis fundamental de su concepto de política: dialogar con quien desee dialogar para llegar a consensos, y ser firme con quien ha insistido hasta la saciedad en aplicarle chantajes absurdos.
Serán los resultados la única vía para juzgar su gobierno, no pide más. Y asegura que política es tender puentes, apoyar a quien busca mejores condiciones para el país. El poder es la voluntad de caminar juntos, de construir, no destruir.
Sin duda es otro pasados 27 años, y ya gobernador en la segunda parte de su mandato. Pocos llegan a ese puesto, él ya lo es y se antoja que lo veremos por mucho tiempo en la consolidación de su propio concepto de lo que es política.
Mil gracias, hasta el próximo lunes.
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@JavierEPeralta