Home Nuestra Palabra Javier Peralta RETRATOS HABLADOS

RETRATOS HABLADOS

0

  •    El falso “cuarto poder”

  •    MINUTARIO


Durante mucho tiempo se dio por sentado que la prensa (periódicos, televisoras y radiodifusoras) conformaban un “cuarto poder”, con amplias capacidades para intervenir en la toma de decisiones de una administración a nivel nacional, estatal o municipal. De alguna manera los periodistas mantenían una relación tan estrecha con los gobernantes, que difícilmente se les podía entender sin una amplia dependencia en ambos sentidos.
    Uno y otro aprendieron durante décadas a propiciar una “sana” convivencia, de la que sin embargo a estas alturas se observa que el mentado “cuarto poder” acabó por ser el damnificado en todo el sentido de la palabra, al descubrir que luego de aceptar hacerse ajeno casi totalmente a la ciudadanía por el simple hecho de centrar su atención en atender al poderoso en turno, de pronto se encontró hundido en una soledad cada vez más angustiante.
    Buena parte de los compradores de periódicos o asiduos televidentes y radioescuchas, están seguros que en cada una de las informaciones a que son expuestos, tienen un mar de fondo, que tiene interpretaciones casi en automático: si se realizan duras críticas al gobierno en turno, quiere decir que no ha habido arreglos económicos; si por el contrario la lisonja y halagos se derraman a manos llenas, es todo lo contrario.
    Una historia plagada de estas realidades, donde un día el funcionario era “culto y caballeroso” luego de pagar determinado número de inserciones, y al otro un cínico y desvergonzado por negarse a cubrir la cuota semanal de “publicidad”, dan la razón al ciudadano, que necesariamente sospecha de todo.
    A lo anterior se suma la irrupción en el escenario de la información, de la internet y su poder casi mágico para atraer a un público que simplemente ya no está interesado en los periódicos, la radio o la televisión, y nutre buena parte de su conocimiento de la realidad de los portales, blogs, redes sociales y todo lo que hoy en día nutre el escenario de la comunicación.
    Sin embargo el panorama no cambió radicalmente como muchos lo hubieran pensado, y del “boom”, con la aparición de cientos de “agencias”, “canales”, “periódicos” y todo lo que se pueda imaginar en la supercarretera de la información, encontramos un vacío patético de rigor informativo,  a cambio de una posibilidad de negociar contratos publicitarios. Al amarillismo de algunos medios impresos, siguió el escándalo político en la internet.
    Todo lo anterior nos trae de regreso a la necesidad de una profunda reflexión en torno a los medios tradicionales, que si bien no están condenados a desaparecer, sí lo están, como lo afirmó un periodista español editor de El País, a un cambio profundo.
    Alejarse de manera casi obsesiva del lector, en el caso de los periódicos, propició un divorcio que se traduce en una indiferencia casi absoluta del público con los medios, de quienes siente una profunda desconfianza, y a los que incluso les guarda una sincera animadversión.
    Medios fuertes, capaces de establecer negociaciones dignas en el aspecto publicitario, darán como resultado una sociedad cada vez más decidida a exigir estar informada, a desechar la basura que abunda en los espacios tradicionales y modernos de tipo informativo.
    Dejar la soledad ganada a pulso, es tarea de un cambio intenso, que nada tiene que ver con la creación de una prensa contestataria, sí en cambio con recuperar la tarea más importante de todo periodista: sentir lo que le pasa al otro para contarlo, para hacerlo común.
MINUTARIO.- Cada sexenio político saca del santoral a un antes ángel para convertirlo en diablo, al que hay que tundirle con todo lo que se tenga a la mano. Sin diablo, representante del mal, no hay forma de entender lo que ahora es bueno. Y si hay nuevo diablo en el santoral, al que estaba antes se le jubila o se le trae de regreso. Uno lo ve una y mil veces, y a veces todavía se lo llega a creer.

Mil gracias, hasta mañana.
jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico
@JavierEPeralta

CITA:
Una historia plagada de estas realidades, donde un día el funcionario era “culto y caballeroso” luego de pagar determinado número de inserciones, y al otro un cínico y desvergonzado por negarse a cubrir la cuota semanal de “publicidad”, dan la razón al ciudadano, que necesariamente sospecha de todo.