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RETRATOS HABLADOS

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* Tiempo de México

La transformación que habrá de registrar el mundo con la llegada de un personaje como Trump a la presidencia de Estados Unidos de Norteamérica empieza a sentirse.
Causa preocupación y sin duda terror. México se convirtió en su primer objetivo, donde pretende dejar asentado el primer eslabón de una serie de barbaridades, bajo el entendido que todo se vale en su búsqueda del renacimiento del imperio estadounidense.
Parece una locura, un mal sueño del que deseamos despertar pero que sabemos habrá de desembocar en una pesadilla.
Como pocas veces vemos a los actores políticos del país unidos porque el panorama se observa crítico, porque no hay espacio para las mezquindades que siempre han acostumbrado, porque el momento no es para regatear solidaridad a nadie.
No faltan comentarios de rutina en las redes, o en los espacios que ofrecen algunos medios de información para que sus lectores opinen, y donde se descubre ese sector conformado por los de siempre que llaman a derrocar al gobierno de México.
Pero en términos generales se observa un sentimiento de unidad entre los que vivimos y padecemos al país, un sentimiento que se creía desaparecido, pero que ahí estuvo guardado para ocasiones especiales como la que hoy nos toca sentir en carne propia.
Trump es un personaje que representa un momento de quiebre en México. No por él, que no es más que un pobre enfermo mental, sino por los sectores de poder que lo avalan y apoyan.
El mundo es regido por un selecto número de personas que son el verdadero poder, no solo en lo económico, sino en la parte más vital del ser humano que es la certeza de vida.
Trump representa la parte más oscura del poder político típico que quiere dominar el mundo como todo buen loco.
México padece en estos momentos una situación inédita de los últimos tiempos.
Lo que resulte será fruto de este sentimiento que hoy aflora el el país: el sentimiento de pertenencia.
Somos habitantes de un país lleno de posibilidades, de coraje, de trabajo, y con la capacidad de unirnos cuando así es necesario.
El reto es mayúsculo ante un demente que aún cree en la posibilidad de imperios que aplastan a los que tienen la osadía de enfrentarlos.
Pero ya no son tiempos de imperios.
Trump es el ejemplo patético de los que creen en esa posibilidad. Tampoco es un Hitler, porque el criminal alemán pensaba, y este sujeto de caricatura ni eso.
Además somos habitantes del país que sabe ser uno cuando la realidad lo exige, y eso nada ni nadie lo aplasta.
La historia apenas empieza. El rostro solidario y unido de los mexicanos es una verdad pese a lo que se quiera decir en contra.
Estamos de pie. Estamos en un capítulo vital en la historia del país, cuando nace ese sentimiento único y vital que hace ciertas la solidaridad y la unidad.