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RETRATOS HABLADOS

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•    Tiempo para los idealistas
•    MINUTARIO

No es un entorno económico sencillo el que le tocará vivir, al menos en el primer año de su gestión, al gobernador Omar Fayad Meneses. Los recortes que se avecinan, si no de manera directa en el presupuesto, seguramente sí lo serán en apoyos extraordinarios que se recibían a través de paraestatales y delegaciones federales.
    México vive un momento complicado en todo el sentido de la palabra. Cada cual, de acuerdo a sus obsesiones o admiraciones, tendrá su responsable, pero el hecho fundamental es que la dramática pérdida de recursos por el precio del petróleo, es un factor fundamental.
    Esa realidad difícilmente habrá de cambiar en el corto plazo, pero tampoco puede ser detonante para invocar a un destino infausto y desesperanzado, y simplemente aceptar los designios divinos, de tal modo que en el caso de Hidalgo se concluyera que ya será en otra generación cuando las cosas cambien.
    No puede, no debe ser así.
    Es el momento para que se active la capacidad de ser idealista, y con esto me refiero a la posibilidad de generar nuevas ideas, sueños con un sustento fundamental en la realidad, que hoy como nunca harán falta.
    Tengamos la voluntad y temeridad de volver a diseñar el presente con el sentido vital de los que son idealistas, porque a partir de un sueño se ha llegado a lugares insospechados.
    Es el tiempo de Hidalgo, lo digo porque quiero ver ese momento en que por obra y arte de las ideas, nos coloquemos en el lugar privilegiado que desde la época Colonial merecíamos, cuando un solo hombre, Pedro Romero de Terreros, se llevó todo el mineral de las entrañas de la tierra hidalguense para dejar nada a cambio.
    Esa historia no puede ni debe repetirse. Dar todo a cambio de nada. Jugar el juego del Aeropuerto Internacional para salir trasquilados, igual que con la dichosa Refinería Bicentenario.
    Tal vez el escenario económico sea adverso, pero de ninguna manera la capacidad de idear, te volver a tener sueños que no merecen volver a acabar en el bote de la basura.
    Porque resulta que de todos los estados que rodean a la megalópolis, Hidalgo es el único que ha visto pasar obras gigantescas que le habrían dado empleo, y bien pagado, a sus habitantes. Simplemente en papel de espectadores. Simplemente con la frase del, “ya será para la otra”, en tanto las entidades vecinas presumen su bonanza económica.
    Y la explicación para que esas industrias, empresas se hayan ido a otra parte, ha sido la misma siempre: ninguna.
    Ante la tormenta económica que se avecina, como nunca será vital que se recurra al hidalguense que tiene la capacidad de soñar, de ser idealista porque tiene ideas.
    La realidad es un anclaje que en no pocas ocasiones paraliza la embarcación que supuestamente debía cuidar de los mares procelosos, pero bien utilizada, es decir de la mano del que no detiene su marcha, es posible que lleve a buen puerto cuando todos dirían lo contrario.
    Es el tiempo de Hidalgo, de los que hoy son niños y jóvenes. Porque merecen la oportunidad de crecer, de tener una familia, de repetir el eterno ciclo de la vida, pero con mejores posibilidades. De lo contrario vana habría sido nuestra existencia si heredamos la misma tragedia del futuro aplastado.
    Y no será el entorno económico que determine todo. Deberá ser esa capacidad innata en los de temprana edad de soñar, de ser idealistas, de retorcerle el cuello al destino.
MINUTARIO.- Alguien le juega chueco al Coordinador de Comunicación Social de la Presidencia de Pachuca, Jorge Martínez, que se ha dado a la tarea de crear algo así como una coordinación alterna, desde la que envía boletines y fotos de Yolanda Tellería. Y eso, por supuesto, que no se vale, cuando un profesional en la materia como lo es Martínez López, está al frente de la oficina en la Casa Rule. La alcaldesa está obligada a dar su apoyo a quien nombró en el cargo.
Mil gracias, hasta mañana.
jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico
twitter: @JavierEPeralta
CITA:
Es el tiempo de Hidalgo, lo digo porque quiero ver ese momento en que por obra y arte de las ideas, nos coloquemos en el lugar privilegiado que desde la época Colonial merecíamos, cuando un solo hombre, Pedro Romero de Terreros, se llevó todo el mineral de las entrañas de la tierra hidalguense para dejar nada a cambio.