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RETRATOS HABLADOS

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●    Criterio, una respuesta necesaria

No acostumbro escribir acerca de otros medios informativos por salud mental. La de por si tradición caníbal de ver como enemigos a quienes simplemente son competencia en el trabajo informativo, llevan a la aplicación no escrita de una ley, en la que se prefiere ignorar al de enfrente, cuando menos en el plano público. Cada cual, con las herramientas que tengan a la mano, y que siempre suponemos honestas y éticas, habrá de lograr la preferencia del público lector.
    Sin embargo lo anterior, al menos para el que escribe, no puede ni debe aplicarse, cuando de manera por demás irresponsable, es decir sin una sola prueba, otro periódico, me refiero al Criterio de la familia Márquez, decide dirigir severas acusaciones sin prueba alguna, contra un familiar, mi sobrino, Martín Peralta Hermosillo, que ha dirigido durante los últimos años el Registro del Estado familiar.
    En una columna que lleva por nombre “Se Dice…”, y en la que se lavan las manos en la parte final con un aviso absurdo, en el que se deja constancia de que “los dichos en esta sección no son ni pretenden ser noticias confirmadas. Como su nombre lo indica, es lo que se dice y comenta en la política, cultura, sociedad y negocios”, es decir con la posibilidad de difamar sin la constancia de lo que afirman, hacen señalamientos muy graves en contra de Peralta Hermosillo.
    Dan por hecho acusaciones sin ningún sustento, como no sea la rabia de empleados despedidos por actos de corrupción, y la prueba más clara es que el Registro del Estado familiar logró reconocimientos a nivel nacional, además de terminar con una tradición en que el abuso estaba a la orden del día en la oficina citada.
    Sin embargo, como la columna citada del diario Criterio puede acusar con la justificación boba del “es que así se dice, es que así se comenta”, resultaría lógico que en otra publicación del mismo talante, endilgarle a cualquiera de los integrantes de la familia Márquez señalamientos truculentos, simplemente “porque lo escuchamos, o me lo comentaron”.
    Personalmente no tengo nada en contra de la familia citada, en la que don Everardo Márquez se distinguió por sus aportes vitales al desarrollo de la capital hidalguense.
    Pero si con una mala fe como la que se observa en la columna de rumores citada, se hace personal un comentario en contra de una persona muy cercana, creo que es deber por lo menos anotar que se trata de aseveraciones sin ningún fundamento, carentes de la más mínima ética que se debiera aplicar en cualquier medio informativo.
    He dedicado toda mi vida al ejercicio periodístico. No es una afición nueva. Vaya pues, Diario PLAZA JUÁREZ nació con el único objetivo de informar de la mejor manera a sus lectores. No es una herramienta para ejercer presión, ablandar a quien sea necesario, y beneficiar otros lucrativos negocios.
    El periodismo es vocación, preparación académica y sobre todo ejercicio cotidiano. No se inventa, no se crea de la nada.
    En eso he coincidido con mi sobrino. Porque al buen funcionario, al igual que al periodista, lo avalan los hechos. Sin ellos estará perdido.
    Y no, no creo que una columna que ni siquiera lleva la firma de su autor, esté en su derecho de calumniar, difamar o de plano agredir a quien se le ponga enfrente, con el certificado de la impunidad de la que mucho tiempo hicieron y hacen gala los medios informativos, o la absurda justificación de que “solos son dichos, lo que se dice…”
    En este caso existe la posibilidad de responder de manera directa. Otros, está claro, no la tienen, y esto nos debería llevar a todos a una profunda reflexión acerca del periodismo basura que impulsamos con tanto ahínco en no pocas ocasiones.
    Ahí queda el comentario, y por supuesto que no será el último, que resulta deber moral no callar ante comentarios cobardes y miserables como el señalado.

Mil gracias, hasta mañana.

jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico
twitter: @JavierEPeralta

CITA:
Sin embargo lo anterior, al menos para el que escribe, no puede ni debe aplicarse, cuando de manera por demás irresponsable, es decir sin una sola prueba, otro periódico, me refiero al Criterio de la familia Márquez, decide dirigir severas acusaciones sin prueba alguna, contra un familiar, mi sobrino, Martín Peralta Hermosillo, que ha dirigido durante los últimos años el Registro del Estado familiar.