* Ante todo, el ciudadano
Un principio básico en el análisis de lo que ha representado en sus pocos días de funcionamiento el nuevo sistema de transporte masivo en la capital hidalguense, Tuzobús, es entender que de ninguna manera puede ser manejado como un negocio, es decir que obtenga utilidades para quienes en este momento son sus propietarios.
Partir de la idea de que debe generar dividendos inmediatos es un absurdo, porque ninguna empresa ha logrado el objetivo de rendir frutos a corto plazo.
Ese parece ser un elemento fundamental para buscar recomponer el proyecto de transporte, que de origen tiene como objetivo beneficiar a una sociedad harta de las tropelías cometidas por los conductores de colectivas, y por supuesto de los concesionarios que a toda costa buscaron ganancias, sin importar que en el camino quedara la integridad física de los pasajeros.
Porque más allá del malestar que por lógica genera acomodarse a un nuevo medio de transporte, el factor económico es el que ha pegado en la ciudadanía, y que hoy mismo ha sido utilizado por personeros de la política para intentar generar un ambiente de un casi levantamiento.
De este modo, y bajo el principio básico que no se trata de un proyecto mercantil, ni nada por el estilo, parece el momento para enderezar el camino y caer en la cuenta de que la idea original siempre estuvo ligada al beneficio de los pachuqueños.
No, en definitiva no puede ni debe pensarse que será el negocio de negocios para los que se frotaron las manos al recibir el nuevo sistema de transporte.
Será de vital importancia retomar el origen de las ideas post revolucionarias, en las que el fundamento de todo era una sociedad más justa, más plena en sus posibilidades de desarrollo.
Las autoridades estatales tienen todo el derecho y obligación, de reconceptualizar el proyecto. Si los antiguos dueños de flotillas y flotillas de colectivas ponen el grito al cielo, es asunto de ellos. La ciudadanía está por encima de todo.
Porque lo contrario es entregar en bandeja de plata armas mortales a los que hoy fincan su proyecto político en la debacle del actual gobierno.
Mantener el precio del pasaje bajo un nuevo esquema, en el que tal vez podría manejarse la posibilidad de que éste incluyera el día completo en todo el sistema Tuzobús, sería un principio básico de reconciliación de la sociedad con una posibilidad de transporte que a la postre será vital para todos.
Es decir, me explico, que por un solo pasaje, el actual, usted pudiera subir, bajar, volverse a subir tanto en troncales como alimentadoras durante un día entero.
Por supuesto es una simple posibilidad.
Pero la base de lo que se decida, es que no estamos ante un medio de transporte que por obligación deba rendir pingües ganancias. Vaya pues, si se trata como negocio no vamos a ir a ningún lado.
Hay tiempo.
Hay sensibilidad para entender la situación.
Nadie pierde ni gana. Si acaso pierden son los que hoy ven como veta de oro el conflicto para erigirse como únicos salvadores de un pueblo.
Es el momento.
La sociedad pachuqueña es generosa en su actuar, y por sociedad generosa no debemos entender a los que hoy se visten de agitadores profesionales para abrir el paso al que adelantó vísperas, y se autoproclamó candidato del pueblo a la gubernatura del estado.
Insisto, hay tiempo.
Un negocio es un negocio.
Un proyecto social no lo es, no lo puede ni debe ser.
Mil gracias, hasta mañana.
twitter: @JavierEPeralta
CITA:
Será de vital importancia retomar el origen de las ideas post revolucionarias, en las que el fundamento de todo era una sociedad más justa, más plena en sus posibilidades de desarrollo.
Las autoridades estatales tienen todo el derecho y obligación, de reconceptualizar el proyecto. Si los antiguos dueños de flotillas y flotillas de colectivas ponen el grito al cielo, es asunto de ellos. La ciudadanía está por encima de todo.
Porque lo contrario es entregar en bandeja de plata armas mortales a los que hoy fincan su proyecto político en la debacle del actual gobierno.