
Síntomas de la soberbia
Vivimos una de las épocas más interesantes para quien guste del análisis psíquico, mental y por supuesto político de cada uno de los que aspiran a ser candidatos a gobernador@ de sus partidos. La razón fundamental es que, por vez primera en su historia, el Estado de Hidalgo observa una posibilidad real de que se registre la alternancia en el poder Ejecutivo.
Observe con atención a cada uno de los suspirantes para descubrir si la soberbia ha hecho presa de algun@. Usted lo sabe, se trata del pecado capital, y que en toda la historia de la humanidad ha dejado muy en claro que descompone incluso al personaje con más capacidad intelectual, y de plano enloquece al que en esos menesteres hace evidente sus carencias.
Si usted recuerda el ángel caído, Lucifer, padece en un momento determinado un sentimiento absoluto de superioridad ante los demás, incluso Dios, cuando pronuncia la frase que lo condena al exilio eterno: “¿quién como yo?”.
En estos momentos, previos a que los diferentes institutos políticos decidan nombrar a quien será su abanderad@ en los comicios gubernamentales del año próximo, es decir que por la facultad que tiene la palabra, la verbalización de las posibilidades, de pronto arranquen el proceso de transfiguración, el proceso en que pueden ser presa de la soberbia también empieza.
Es decir, aun sin ser todavía en hechos concretos alguien o algo, la idea de que ya son superiores a los demás mortales entró en el proceso de germinación, y solo aquellos con una idea clara de lo que pueden hacer con el poder, escaparán al destino manifiesto del descarrilamiento mental.
Cierto, todavía es prematuro tener un análisis completo, pero hay elementos que hoy mismo empiezan a definir el candidat@ y la evaluación de lo que pueden llegar a realizar si son coronad@s con el cargo público anhelado.
Hay tiempo para ver con paciencia si, en primera instancia, la eventual alternancia puede llegar a cristalizar, siempre y cuando por supuesto el partido político que ha gobernado a la entidad las últimas nueve décadas, decide que no llegará a ningún acuerdo de unidad, y, por el contrario, festeja la pelea a muerte y sin conciliación.
Le invito a que paso a paso, con paciencia incluida, me acompañe en esta tarea de observar a cada uno de los pretendientes. Con suerte, y sin necesidad de padecer el futuro, tenemos por adelantado una realidad que pueda ser evitada.
Mil gracias, hasta mañana.
jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico
@JavierEPeralta