“Cajuelazo”
“Qué bueno que los linchen, es lo que necesitan esa bola de delincuentes”- vociferó un conductor de taxi, de manera casi inmediata, luego de escuchar en el radio que un presunto ladrón fue colgado en la plaza pública de una comunidad perteneciente a Tulancingo, por vecinos que lo encontraron con las manos en la masa.
El usuario del servicio de transporte particular, que viaja en la parte trasera, abona al comentario – Estoy en contra de la violencia, pero es una respuesta al cansancio de la gente que ya no quiere vivir con miedo.
Seguido a la opinión, el taxista relata que una semana anterior, fue víctima de un robo a plena luz de día, un par de jóvenes le hicieron la parada solicitando un servicio, minutos después lo encañonaron y le hicieron bajar de la unidad para encerrarlo en la cajuela del automóvil.
-Encajuelado unos minutos, muchas imágenes pasaron por mi mente, mi hija está embarazada, tengo muchos nietos…- calló por un instante- pero tengo 20 años trabajando y conozco estos autos, así como sus trucos; boté el seguro de la cajuela y me aventé hacia la carretera – contó.
Mientras enseñaba al pasajero los moretones en su mano derecha y aseguraba la existencia de raspones en sus piernas, producto de la caída, continúo su relato – en cuanto se dieron cuenta que la cajuela estaba levantada, regresaron para perseguirme, me corretearon entre las milpas hasta que me alcanzaron, me amarraron las manos y me volvieron a meter en la cajuela, mientras uno preguntaba ¿cómo le hizo este viejo para salirse?
Prosiguió, mostrando cansancio en su voz, tal vez al recordar la persecución, el miedo o la impotencia que en esos momentos prevalecían – La unidad estuvo en movimiento como una hora, cuando al fin se detuvo, abrieron la cajuela, buscaron entre mis bolsillos y me quitaron la cartera, haciendo una advertencia – No se te ocurra meter una demanda, tenemos tu licencia, y podemos desquitarnos con tu familia – y dieron el cajuelazo.
Con una mirada enardecida que se dejaba ver por el espejo retrovisor dijo – esperé 15 minutos, abrí la cajuela, como pude salí, estaba desorientado pero comencé a mirar a todos lados y encontré el nombre de las calles a mi alrededor, me encontraba a tan solo unas cuadras de mi casa.
Continuó – caminé todavía perdido por lo que había pasado, llegué con mi esposa y le pedí que avisara al dueño del taxi. Días después me enteré que otro compañero también había sido víctima de robo en la misma zona, supongo que deben ser de la colonia.
Estaba a punto de llegar a su destino, cuando finalmente replicó – en 20 años trabajando nunca me habían asaltado, y no sabe el miedo de la situación por todo lo que piensas en el momento, así como la impotencia porque no puedes hacer nada, se creen muy machos con su arma, pero si yo hubiera tenido otros medios se hubieran dado cuenta de lo que era capaz, por eso estoy de acuerdo en que todos estos malvivientes sean linchados – terminó su relato, en tanto daba el cambio al usuario del taxi.