Un avión de la compañía alemana Germanwings que realizaba el trayecto entre Barcelona y Düsseldorf con 150 personas a bordo se estrelló ayer los Alpes franceses, en un lugar de imposible acceso por carretera. “Aquí no hay nadie, solo la nieve”, explica un habitante de Méolans-Revel, zona en la que se produjo el siniestro. Los servicios de rescate encontraron una de las dos cajas negras poco después de las cinco de la tarde (hora local).
El aparato partió a las 10.01 del aeropuerto de El Prat, con un retraso de 26 minutos respecto a la hora de salida inicialmente prevista, confirmó Aena. Aunque las primeras informaciones apuntaban a 148 víctimas, según ha indicado la compañía en su cuenta de Twitter, el avión viajaba con 144 pasajeros a bordo y seis tripulantes (dos pilotos y cuatro ayudantes de cabina). Entre las personas a bordo del avión se encontraban dos bebés.
Un portavoz de la compañía ha cifrado en 67 los pasajeros alemanes, entre ellos 16 estudiantes que habían estado en un viaje de intercambio con familias del Instituto Giola, en Llinars del Vallés (Barcelona). Con ellos volaban, además, dos profesoras.
“Va a llevar días recuperar los restos”, explicó un alto oficial de la Gendarmería tras haber visto una decena de partes del avión al sobrevolar la zona en helicóptero. El resto del aparato está pulverizado.
“Un helicóptero pudo aterrizar en la zona para constatar desgraciadamente el hecho de que solo hay víctimas”, informó el primer ministro francés, Manuel Valls. El primer ministro dijo: “no se puede descartar ninguna hipótesis” sobre lo que le ha sucedido al avión siniestrado.
El diputado socialista de la región Selon Chistophe Castaner afirmó que los restos están esparcidos en un área de dos kilómetros. Castaner describió en Twitter las primeras escenas con las que se han encontrado los servicios de socorro: “Imágenes espantosas en este paisaje de montaña. No queda nada, más que restos del aparato y cuerpos”.
Un portavoz de Germanwings explicó que a las 10.47 el Airbus -pilotado por un comandante con 10 años de experiencia y 6.000 horas de vuelo-, comenzó a perder altura. A los pocos minutos se situó a 1.800 metros y a las 10.53 se tuvo el último contacto. En la zona, los picos más altos alcanzan los 3.000 metros.
El avión pasó de 30.000 (9.000 metros) a 6.900 pies (1.800 metros) en apenas nueve minutos. Se desplazaba a una velocidad de al menos, 650 kilómetros por hora. Según el Ministerio de Exteriores francés, el accidentado es uno de los aviones más viejos de la compañía. Winkelmann ha negado que la edad del avión pueda ser una causa, aunque no ha querido “especular” sobre los motivos del accidente y ha apostado por ser “prudente”. La aeronave no emitió ninguna llamada de emergencia: fue el controlador del aeropuerto más cercano el que dio la voz de alarma cuando detectó la pérdida continua de altura.
El aparato -con matrícula D-AIPX fue construido en 1990 y entró en servicio un año después. Antes de pasar a formar parte de la flota de Germanwings, en enero del año pasado, voló con los colores de Lufthansa. La última revisión técnica en profundidad fue en verano de 2013, inforó Winkelmann, pero el lunes pasó una comprobación de carácter rutinario. Tenía 58.313 horas de vuelo. (Agencias)