
Pido la palabra
Algunos jóvenes, en cierta forma por culpa de sus padres, se están convirtiendo en la próxima generación perdida; y aunque no tienen necesidades económicas, son unos verdaderos ninis de hoy; y por su forma de pensar, van que vuelan para ser los parásitos de sistema el día de mañana; casos patéticos de jóvenes que no ven la necesidad de prepararse al sentir que su futuro ya lo tienen resuelto, al citar que toda su familia trabaja en gobierno y por ello, ellos, preparados o no, ya tienen garantizado un trabajo en ese medio, público por naturaleza, pero cooptado por la mugre social de la irresponsabilidad y la corrupción.
Autos modernos, ropa cara, cartera con dinero suficiente para pagar la parranda del día en el bar de moda, repleto de gente bonita, de “niños bien”, que viven bien pero actúan mal; su mirada la tienen puesta en el cargo público que algún día heredarán de sus padres, se cuelgan de la ubre de las influencias políticas que hasta ahora han podido sostenerlos; y desperdiciando el momento histórico para aprender el verdadero significado de ser parte de la generación del esfuerzo; han decidido que otros deben limpiarles el camino y olvidándose que deben hacer su propio camino al andar; el hábito no hace al monje y aunque los monos se vistan de seda, monos se quedarán.
Pero en cierta forma, esos jóvenes imberbes no son los únicos culpables, esa es la cultura de la farsa en la que ellos nacieron; se les ha acostumbrado que “el que no tranza no avanza”, simplemente copian lo que ven y oyen diariamente en sus casas; sienten que su destino es ser funcionarios públicos tarde o temprano, pues el apellido, desde su tergiversado punto de vista, es garante de éxito para su vida; modificando el significado de la palabra “funcionario”, citándolo como sinónimo de “poder”, cuando el verdadero significado es el de “servidor público”.
Es momento de cortar de raíz esa inercia que bajo ese esquema mental, nos llevará a seguir siendo un país de dos clases de jóvenes: los que saben que la preparación es fundamental para el desarrollo personal, pero que se pasan años para conseguir un trabajo que medianamente les dé para sobrevivir; y los otros, la de los chavos de la “socialite”, los de páginas sociales y fiestas temáticas.
La cartera llena, pero la cabeza hueca; es momento de transformar el concepto; deben darse cuenta que hoy día hay tres formas para tener éxito, dos de ellas poco consistentes, pero válidas; la primera de ellas es tener amigos, es excelente tener amigos, claro que sí; si el amigo sube nosotros subimos; pero si el amigo se cae, nosotros también nos caemos; tener amigos para tener éxito es bueno, pero insisto, poco estable por lo expuesto.
La segunda forma para tener éxito es dedicarse a la política, pero en ¡verdad dedicarse! y no solo ser parásito de ella; por desgracia la política tampoco es un medio estable, pues hoy día se ha convertido en una rueda de la fortuna, y a veces estaremos arriba y otras veces abajo, y en una de esas, incluso, nos bajarán de esa ruleta de la suerte.
La tercera forma, es dedicarle tiempo a su preparación; estudiar es fundamental para esos aprendices de vacas sagradas, pues de esa forma las vicisitudes de la vida les pesará menos cuando, probablemente, tengan la honrosa posibilidad de decidir los destinos de mucha gente, que empiecen por decidir desde ahora el suyo.
Para quitarles esa tendencia de flojera y de horas perdidas en la web@, chateando de trivialidades y nada de sustancia, es necesario más atención de los padres de familia, ¡ahora! Y no cuando tengan que llamarlo para avisarles que su pimpollo sufrió algún accidente por andar hasta la madr…ugada en estado de ebriedad; la correa más corta, la cartera más flaca.
Por lo que respecta al sistema de selección de personal o de funcionarios públicos, en verdad que se requiere de manera urgente un cambio radical, olvidarse de los compadrazgos, del pago de cuotas, de cotos y de cuates; se necesita que existan auténticos exámenes de oposición para aquellos que aspiren a ser funcionarios que funciones y no solo sanguijuelas que sangran el erario público.
¡Si se puede! Ese principio de reconversión moral en la política debe ser parte de las plataformas de quienes quieren llegar o sostenerse en ese lugar privilegiado, de lo contrario, sus querubines que pretender preservar la leyenda terminarán por ser los enterradores de su apellido; en el pecado llevarán su penitencia.
Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.