Para obtener -y renovar- su licencia aeronáutica, todos los aviadores civiles y controladores aéreos necesitan un certificado médico que garantice que gozan de una buena salud. Se trata de evitar que una enfermedad, bien sea física o mental, de los responsables del vuelo derive en un accidente como el ocurrido con el avión Airbus A320 en Francia.
En España, es la Dirección General de Aviación Civil quien concede las licencias y establece los requisitos psíquico-físicos que deben cumplir estos profesionales, basándose en el reglamento 1178/2011 de la Comisión Europea que todos los países de la Unión deben cumplir.
En el caso de los pilotos comerciales y de trasporte de pasajeros -los sistemas de evaluación varían en función de la clase-, para obtener la licencia es necesario pasar un primer reconocimiento médico en uno de los pocos centros médicos oficiales reconocidos por la Dirección General de Aviación Civil. Una vez superado este requisito y obtenida la certificación necesaria para volar, las revisiones periódicas que se exigen pueden hacerse en otros centros médicos acreditados -mucho más numerosos-.
Además, también se realizan pruebas psiquiátricas y psicológica (para evaluar la existencia de trastornos de la personalidad, psicóticos, ideas suicidas, etcétera y, en última instancia, analizar la salud mental del aspirante). En el marco de esta valoración, también se llevan a cabo test psicotécnicos. En este tipo de pruebas suelen utilizarse en un primer momento cuestionarios que se completan con una entrevista con un especialista que valora el resultado de los test. (Agencias)