Home Orbe “Prueben mi corrupción y voy a una comisaría”

“Prueben mi corrupción y voy a una comisaría”

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“A popularidad sólo me gana Jesucristo”, dijo el expresidente brasileño Lula da Silva, en una rueda de prensa en São Paulo en la que se ha defendido de las acusaciones de la fiscalía brasileña. Lula fue culpado el miércoles de ser el cabecilla de todos los casos que conforman la investigación Lava Jato, la operación que lleva años desgranando desvíos millonarios de dinero público, sobornos y operaciones de lavado de capital entre las élites del país.

El jueves, aseguró que son precisamente esas élites las que quieren acabar con él y, por ende, con la investigación. “Mantengo la creencia que tenía antes: compañeros, tienen que mantenerse atentos porque no podemos permitir que unos pocos acaben con la Constitución de 1988”.

La acusación de la fiscalía contra Lula es la más grave imaginable dentro del ya complicado panorama político brasileño: ser “el comandante máximo”, del escándalo de corrupción de Petrobras, el mayor desvío de fondos públicos en la memoria reciente de Brasil.

Como respuesta, Lula esgrimió su mejor arma: su personalidad campechana, la misma que hace que, siete años después de dejar el poder, aún sea el exmandatario más popular de la historia brasileña.