Adornados con accesorios patrios, vestidos de forma tricolor o con los trajes típicos regionales distintivos de la cultura mexicana, fue como las personas comenzaron a concentrarse en la periferia de la Plaza Juárez de la capital hidalguense.
Alrededor del Jardín del Arte, espacio destinado para los comerciantes, no faltó la venta de antojitos mexicanos como las chalupas, pambazos, pozole, tulancingueñas, tostadas, esquites y elotes y las aguas de sabores; sin embargo hubo quien prefería las hamburguesas, hot dogs y alimentos “más sofisticados”.
El tiempo transcurría con el paso del escenario de distintos artistas musicales, quienes amenizaban la noche con cumbia, banda y por supuesto la presentación más emocionante para todos los asistentes, el coro de los niños cantores acompañados por cerca de cien mariachis que se colocaron sobre el escenario, en el mismo teatro Bartolomé de Medina y los edificios aledaños. La sorpresa fue evidente.
Una serie de imágenes iluminaron las paredes del edificio de gobierno; desde las representaciones de la batalla de aquel 15 de septiembre de 1810, los héroes de la histórica guerra y los documentos que quedaron marcados para la posteridad, además de simbolismos de artesanías mexicanas e hidalguenses.
La última representación, el escudo nacional mexicano. El águila parada sobre un nopal y devorando a una serpiente resaltaba de entre los muros del emblemático edificio rojiblanco.
Todo había sido preparado meticulosamente, un día antes el gobernador Omar Fayad Meneses había hecho el ensayo general, todo parecía que no quería quedar mal ante los miles de hidalguenses que lo acompañarían a dar el grito, cabe destacar que aunque fue presidente municipal, el pasado 15 de septiembre fue la primera vez que hizo sonar una campana en representación del cura, Don Miguel Hidalgo y Costilla, “Padre de la Patria” y quien dio nombre al estado que hoy gobierna.
Cabe destacar que previo al evento de la noche, el gobernador caminó entre los puestos, para cerciorarse que todo estaba en orden, saludó a los comerciantes e incluso aprovechó para atender a algunas personas que le pidieron una fotografía (selfie).