¿Violencia Política contra las mujeres?
“Las mujeres pertenecen a todos los lugares donde se tomen decisiones” señaló la jurista norteamericana Ruth Bader Ginsburg y aunque hoy la paridad es una realidad que se ha construido a golpe de sentencias, no menos cierto es que el costo ha sido altísimo para todas aquellas mujeres que han transitado el camino de la carrera política como forma de vida.
Hoy se encuentra legislada la Violencia Política Contra las Mujeres por Razón de Género y constituye un delito, se han activado los mecanismos legales para la denuncia, además de estar definidas las competencias de las autoridades. Sin embargo, una de las situaciones más complejas es lograr que la víctima sea consciente de los procesos de violencia que está viviendo. Y la violencia política no se reduce a las candidatas o mujeres gobernantes, pocas veces se habla de la violencia que reciben las promotoras o militantes partidarias y más aún cuando las condiciones de interseccionalidad agravan las situaciones de vulnerabilidad.
Estas situaciones son comunes y continúan normalizadas, porque incluso son los propios partidos políticos los que ejercen este tipo de violencia, en los que se condiciona la participación y so pretexto de disciplina se niega el derecho de voz y de participación en la toma de decisiones.
Las mujeres promotoras de voto en los barrios y colonias viven distintas formas de agresiones, verbales, de discriminación e incluso de violencia física, poco se habla de ello, porque parecería que son “gajes del oficio”, no obstante, es necesario hacer visible que no es normal, ni está bien agredir a las mujeres que apoyen al partido político o candidatura de su preferencia. En más de una ocasión he escuchado que se refieren a ellas como “viejas chismosas”, “argüenderas”, “rateras”, entre otros adjetivos calificativos que denostan la dignidad humana y que de igual forma limitan o impiden los derechos político electorales.
Si para una mujer candidata que en muchas ocasiones gozan de privilegios de clase y ejercicio de poder, le es complejo la denuncia por los actos de intimidación que reciben; ¿qué sucede con las mujeres en condiciones de vulnerabilidad que en muchas ocasiones y por la precariedad laboral, participan en la promoción de voto, por necesidad o convicción?, sea cual fuere la razón son receptoras de descalificaciones que se quedan en el anonimato y el silencio.
Seguramente al triunfo o fracaso de una candidatura los esfuerzos de quienes caminan las calles, se borran de la memoria, no obstante, los insultos y el daño a la dignidad ya se hizo y casi sin posibilidad de reparación de daños. A las mujeres militantes, las de pie, las que creen en los partidos políticos la solidaridad, en sus tareas nada valoradas, en la carta a las utopías, espero que sus esfuerzos se reflejen en calidad de vida para ustedes, la participación política de las mujeres deberá ser libre de violencia, seguiremos insistiendo, seguiremos resistiendo, por el derecho de existir.