Trabajo digno, derecho humano
En la cotidianidad de los espacios y las rutas, se van trazando ideas de ciudad, se ubican elementos distintivos de cada calle, carretera, se logra distinguir a veces con un poco de más atención los espectaculares y anuncios que ofrecen los comercios.
Uno en particular llama mi atención, en una heladería de reconocido nombre en Pachuca, el cual solicita de manera reiterada y sistemáticamente “empleada”. En las redes sociales, más de una vez se ha denunciado por parte de las víctimas que la persona o personas empleadoras de esta heladería obligan a jornadas extenuantes, infringen malos tratos y un pago que apenas alcanza para la supervivencia.
En este sentido, la explotación laboral es una práctica reiterada de quienes emplean y se manifiesta en distintas formas, desde extender las horas de trabajo sin remuneración adicional, el maltrato institucionalizado, entre otras acciones que no contribuyen. Lo peor del caso es que estas prácticas se pueden percibir en los comercios, en las oficinas gubernamentales y en cualquier lugar donde exista una relación obrero – patronal abusiva y por ende una asimetría de poder, basada en las necesidades de las víctimas.
Hay contextos que ponen en condiciones de vulnerabilidad a las personas, para la aceptación de un trabajo bajo estas circunstancias, desde la situación económica, migratoria, la falta de experiencia, el encontrarse estudiando, la pertenencia a una comunidad indígena, el género como una de las principales y el color de piel.
En país de padres ausentes y “abandónicos”, abunda la explotación laboral a mujeres jefas de familia, quienes constantemente enfrenta situaciones complejas para obtener un trabajo digno, que permita la conciliación de los cuidados en el caso de contar con hijas (os) menores. La contratación como personal de limpieza es uno de los espacios en los que no se reconocen los derechos.
A días de las campañas políticas, consideró importante mencionar, lo que viven miles de personas, especialmente mujeres en el estado, con trabajos precarios, en los que es necesario intervenir para mejorar las condiciones por mero respeto a la dignidad humana.
Las opciones políticas deberían mirar a las mujeres como agentes, no como botín político y suma de votos. Hasta el momento las opciones se encierran en un franco marketing de supuesto apoyo, aún sin propuesta, ya esperaremos en el desfile que se avecina.