
Adopción responsable de mascotas en un mundo de indiferencia
La consciencia de brindar una vida digna a las mascotas cada día se hace más expansiva, como una flama que va creciendo en las sociedades, mucha labor y reconocimiento merecen las asociaciones, activistas y rescatistas quienes en un trabajo titánico y con escasos recursos o con sus propios recursos mejoran las condiciones de vida de miles de peluditos todo el tiempo.
La adopción responsable, implica entre otras cuestiones el compromiso de alimentación, techo, cuidados, tiempo, paciencia y cariño. En consecuencia, la amistad, lealtad y amor incondicional será garantía del día a día. Mención especial merecen quienes son rescatados de las calles, porque su mirada se llena de gratitud, que se concreta en cada acto de cuidado.
Apoyemos a los eventos con causa, las y los rescatistas, en muchas ocasiones cubren gastos de hospitalización, vacunas y esterilización. Razón por la cual, han desarrollado sistemas importantes que filtran a las y los posibles adoptantes. Porque las malas experiencias, como el abandono o la utilización para fines inadecuados son persistentes. Por ello, cada vez es más común el señalamiento del seguimiento que se tendrá además de una serie de requisitos, esto a manera de procurar que ningún animal vuelva a las inclemencias de la calle. En este sentido, y a pesar de la buena voluntad es necesario y urgente la generación de mecanismos que protejan los datos personales.
Uno de los requisitos principales es la promesa de esterilización, así con pasos lentos y a cuentagotas se está avanzando hacia la cultura del cuidado, y aunque bien podrían surgir debates de bioética, lo cierto es que ningún animal merece situaciones de maltrato o hambre en las calles.
El llamado a la adopción es creciente, miles de mascotas esperan por una oportunidad para salvar a quienes los adopten de la rutina, de la amargura. Cabe destacar que las mascotas de raza, no se escapan de la explotación de sus cuerpos y son utilizados para la venta, lo cual constituye un trato no digno. La venta de animales se da especialmente en fechas conmemorativas como el 14 de febrero o la navidad, ante esto se hace la atenta invitación adopte, no compre.
Recuerdo que en alguna ocasión me topé con una perrita en situación de calle, la complejidad que representó que me permitieran subirla al transporte público por las pulgas y las rastas. Lo maravilloso que fue la solidaridad de la persona de la veterinaria quien auguró que probablemente tendría enfermedades por la situación de calle, pero me regaló un bultito de croquetas y el precio bien accesible para darle un baño y corte, que por cierto por la condición en la que iba se echaron a perder sus navajas, pero el resultado después del corte fue su satisfacción y su granito de arena, pasé días posteando para su adopción y a nadie le interesó, así que se convirtió en mi compañera, mi amiga. Años después fue la fortaleza en mi familia para afrontar momentos muy complejos. Y así, un día la encontré, se fue conmigo y me salvó.