
Seamos nuestro propio influencer…
No hay nada nuevo bajo el sol, lo que es arriba también lo es abajo, la desconfianza genera más desconfianza, la violencia nos lleva inexorablemente a más violencia, la mentira lo único que podrá producir será una mentira mayor, y con todo ello tenemos que lidiar en nuestra cotidiana vida.
Hay gente que se levanta por la mañana con la esperanza de encontrar a la persona adecuada para aprovecharse de ella, buscando la forma en la que pueda obtener algún beneficio, aún a costa del daño que pueda causar a sus semejantes; vivimos en permanente zozobra, cuidándonos de los demás; esa no es la vida que esperábamos encontrar al llegar a la edad de los recuerdos.
Y lo más preocupante es que todo esto empezamos a verlo como una forma de vida normal, ordinaria, como si la inseguridad, la transa, la corrupción y la impunidad fuesen factores que necesariamente deben existir en todo lo que hagamos; la convivencia social gradualmente la hemos ido diluyendo junto con la degradación moral, puesto que la mentira la hemos asumido como una forma de vida y también como una forma de gobierno.
Es obvio que este enfoque catastrofista de la vida que hoy expreso es resultado de ver tanta podredumbre que nos está ahogando; suele decirse que al mal tiempo hay que ponerle buena cara, pero es más que evidente que hoy día no hay mucho de donde agarrarme para matizar color de rosa al entorno social; y aunque suene ridículo lo que enseguida afirmo: la realidad nos da la razón, pues parece inconcebible que en estos tiempos que nos tocó vivir, la televisión sea una auténtica válvula de escape a esa presión que día con día ahoga a millones de mexicanos; espejismo manipulador para evadir por un instante la cruda realidad.
Cómo me gustaría escuchar a los responsables directos de esta crisis que digan que la salida es trabajar en conjunto, formar un equipo compacto que permita salir rápidamente del atolladero en que nos encontramos.
Pero no, no lo hacen, no lo hacemos, es más cómodo y sencillo seguir pataleando por el hueso a través de la crítica, la intriga, el deslinde de responsabilidades, el sospechosismo y la justificación con el pasado.
Echemos un vistazo a ese sórdido mundo que estoy pintando y nos daremos cuenta que las mayorías hemos sido presa fácil de unas cuantas minorías y todo por nuestra poca capacidad de organización, por nuestro temor a ser los primeros en manifestar nuestra desaprobación en cualquier aspecto de la vida que nos esté afectando negativamente, pues siempre esperamos que haya “algún valiente” que levante la voz y diga lo que nosotros no nos atrevemos a decir; quizá por esa debilidad emocional haya quienes adoran a los influencers.
Buscamos afanosamente a un líder que pueda representar quizá ya no a nuestros ideales -bastante deteriorados hoy día- nos basta con que represente a nuestras necesidades y que nos ayude a salir de nuestras tribulaciones; y es en ese preciso momento en el que hacen su magistral aparición los que salvarán a los ciudadanos, quienes al ver la desesperación de los grupos sociales se alzan como los redentores que el mundo estaba esperando, cuando la realidad nos indica que estos personajes solo hacen aquello que más le conviene a sus intereses políticos, olvidándose totalmente de las necesidades de sus representados.
Luego entonces, ¿cuál debe ser la postura del ciudadano común y corriente ante este estado de cosas? No hay duda, entender muy bien que hay mucha diferencia entre ser un representante y ser un dirigente y que lo que nosotros necesitamos en un ejercicio democrático es a representantes del pueblo, no a representantes de partidos; Democracia Sí, Partidocracia No; después, asumirnos como responsables de nuestros éxitos y de nuestros fracasos, es decir, que serán nuestras decisiones lo que nos definirá, y no nuestra filiación política. Finalmente, poner todo nuestro talento al servicio de nuestro crecimiento, personal y colectivo a través de construir colaborativamente, y no pretender ganar terreno a través de dividir o enfrentar, pues alguien decía que las personas inteligentes hablan de ideas y los fanáticos hablan de ideologías.
Necesitamos más acción y menos palabras, ser nuestro propio influencer y exhortar amablemente a quienes nos representan y muy pronto a los que nos representarán, simplemente una cosa: Que trabajen y cumplan con sus compromisos de campaña.
Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está