TERRAZA
No debemos perder de vista las actividades de Pemex; entendiendo más sobre el entorno nacional, las inversiones extranjeras y el comportamiento del sector energético, seremos capaces de entender de manera más óptima nuestra economía; de esta manera fomentaremos el conocimiento y dejaremos de lado el pensamiento vago y siempre inconforme.
El difícil entorno nacional que nos ocasiona la incertidumbre respecto a las inversiones en materia de energía, es inevitable, y pensar en el desenvolvimiento de Pemex al hacer frente a estas circunstancias, lo es aún más.
Claro que en otras ramas de la inversión energética como el gas natural y las energías renovables, México es atractivo a nivel global debido a que se prevé generar inversiones por $146,000 millones de dólares de aquí al año 2029. Aunado a esto, la política energética del país representa una opción seria para los capitales internacionales.
No obstante, los retos no dejan de llegar para el crudo mexicano, ni qué decir de Pemex, la cual se encuentra en una difícil situación financiera, y el cambio de razón social en sus áreas la ha orillado a incumplir con el pago a proveedores, a quienes debe más de 50 mil millones de pesos.
Desde luego, dichos proveedores no están nada satisfechos esperando el momento de su pago, y el clima es adverso para la industria en general.
A pesar de lo anterior, Pemex ha persistido en mantener su compromiso y aclarar las situaciones negativas que le rodean.
Podríamos mencionar aquí por ejemplo, la aclaración que tuvo lugar hace unos días y que la institución petrolera dirigió a la Cofece, luego de que esta la pusiera en controversia por señalar la investigación de la entonces Comisión Federal de Competencia; esto con motivo de una supuesta práctica monopólica relativa por actividades realizadas conforme a las leyes vigentes. Petróleos Mexicanos supo responder y recordó que en ese entonces, el transporte, la distribución y la venta de primera mano a las estaciones de servicio constituían actividades estratégicas del Estado.
Como sabe, en la actualidad Pemex es el único proveedor de gasolinas y diésel en el país y tiene firmados contratos de venta de primera mano y de franquicia con las más de 11 mil estaciones de servicio; la mayoría de ellos fueron celebrados antes de la entrada en vigor de la reforma energética y de la Ley de Hidrocarburos.
Así pues, Pemex debe prepararse para otro giro importante y para afrontar nuevos brotes de competencia: a partir de este mes la Comisión Reguladora de Energía debe asegurarse de que los permisionarios de comercialización y expendio al público de gasolinas y diésel, puedan adoptar modelos de negocio diferentes al de Petróleos Mexicanos.
Por otra parte, Pemex deberá permitir que los precios de venta de combustibles al público sean determinados por cada permisionario y no por ella misma.
Los tragos amargos se han sobrellevado, y retomando aquel que corresponde a los proveedores, sabemos que Pemex ha revisado sus opciones de pago y como “regalo navideño”, en diciembre de 2015 realizó una serie de entregas monetarias importantes, aunque no bastaron para cubrir su deuda total.
Una esperanza más allá de ese “gesto de navidad”, irradia para Pemex y sus proveedores, pues el nuevo esquema de factoraje que está implementando la institución en virtud de responder adecuadamente a sus deudas, permitirá devolver la liquidez necesaria a las empresas. Hay que reconocer esta acción a Petróleos Mexicanos, pues aunque este recurso representa un nuevo costo para los proveedores, tendrán los montos que requieren con urgencia.
En publicaciones previas, nos quedó claro que el 2016 será un año complicado para muchos en el país, y ahora reiteramos que tampoco pinta fácil para Petróleos Mexicanos, pues deberá ser el año de las licitaciones y de encontrarle socios; tanto el regulador como la estatal petrolera, esperan que las Secretarías de Energía y de Hacienda acuerden en las próximas semanas los términos técnicos y fiscales para adjudicar 14 de los llamados “farmouts” en distintas áreas del territorio nacional.
La caída en los precios internacionales del crudo llevó a la reducción de 62 mil millones de pesos al presupuesto de Pemex comparado con el del año pasado; por si fuera poco, recordemos que en un último conteo fue despedido el 30 por ciento de su fuerza laboral, afectando principalmente a los estados de Campeche. Tabasco y Veracruz.
Los retos de Pemex en muchas materias permanecen de forma interna y debe ir paso a paso para salir adelante; además de su sostener solvencia y erradicar su difícil situación económica, debe hacer frente a frecuentes inquietudes que surgen respecto a transparencia, infraestructura y seguridad.
No debemos perder de vista las actividades de Pemex; entendiendo más sobre el entorno nacional, las inversiones extranjeras y el comportamiento del sector energético, seremos capaces de entender de manera más óptima nuestra economía; de esta manera fomentaremos el conocimiento y dejaremos de lado el pensamiento vago y siempre inconforme.
DIARIO PLAZA JUÁREZ