Homenaje al dolor del “casquito”
Para la tía Delfina y la forma en que le nombra al dolor de cabeza, después de una borrachera épica, que deja como legado, el tremendo “dolor de casquito”, en la mortal cruda que llega hasta la moral, para precipitarse en la sequedad del cuerpo, y en los labios que no se mueven para evitar el agudo dolor de la resaca.
Y duele el casco desolado,
cada vez que no te veo,
cada vez que desespero,
me duele por colado.
Lo mismo cuando escucho
de Arjona su insistencia,
o leo de Paulo Coelho,
su chingada ¿Consistencia?
Duele el casco por la briaga
en la cruda manifiesto,
que se acaben los licores
y sanen los enfermos.
Sentado en el umbral de mi alcoba
espantando las reliquias del sueño,
duele el casco de mañana,
y en la tarde si hay resaca.
Lo mismo duele cuando vemos
a políticos pendejos,
como chingan los dineros
y se jactan de campañas…
Duele el casco y se rompen las pupilas
cuando vemos los chicheros
que cuelgan en los tianguis,
en el puesto de la esquina.
Que pinche ron ni que nada,
ya ni la cerveza salva,
los pozoles con picante
y la cruda no levanta…
Duele el casco con la sed
y su agua de jamaica
a lejos la sandía
roja muerte ya sería.
Así somos los humanos,
en tequila nos ahogamos,
un vinito en las manos,
y los vodkas nos chingamos.
Lloran por amores,
viven decepciones,
se embriagan los cabrones
y se quedan sin calzones…
Cruda se ha de llamar,
la que hace que el casco duela
pero ha sido de esa peda
lo que llaman cruda moral.
Y duele el caso alborotado
como heno ha quedado,
ya la paja se ha secado
y las neuronas emigrado.