De acuerdo con los resultados del PREP más recientes al escribir éstas líneas (96.7% de actas contabilizadas), la participación electoral en la entidad el domingo fue de 45.3 por ciento de la lista nominal de electores. Se trata de un indicador de la capacidad de convocatoria de partidos y candidatas(os), que obliga a reflexionar sobre la representatividad y la inclusión del criterio de mayoría calificada en la legislación electoral.
En lo que toca a los distritos electorales en la entidad, se observan diferencias notables. El mayor porcentaje de participación se presentó en Huejutla, donde alcanzó 63.6 por ciento. En el otro extremo está Tepeapulco, demarcación electoral donde votó 38.5 por ciento del electorado. Aspecto que puede vincularse con la competitividad, así como la mayor o menor exigencia a las maquinarias electorales.
Para nadie es un secreto que le distrito electoral más disputado sería precisamente Huejutla. Tampoco es casualidad que el segundo lugar lo ocupara un partido de nueva creación y de probable debut y despedida, con vínculos más que aparentes con un destacado grupo de poder en aquella región y, por ende, de la entidad.
Hay una sucesión en curso y la ganadora, Carolina Viggiano, se posiciona de manera natural. Ello ameritaba un esfuerzo extra -convenios educativos con el gobierno de Coahuila incluidos- para no descarrilarla de una vía más que anunciada. Factor que sin duda, haiga sido como haiga sido, acrecentó el nivel de participación. Lo que pone en claro que si bien en el juego sucesorio y la disputa por los ayuntamientos es probable que salgan chispas, se requerirá hacer maravillas para poder arrebatarle algo al PRI.
En el resto de los distritos la participación no rebasa en el 50 por ciento. A Huejutla le sigue Ixmiquilpan, donde votó 46.7 por ciento del padrón. En ambos casos destaca la proporción de población rural en los municipios que les componen. Lo que sugiere que el llamado voto verde se la sigue rifando para darle triunfos al partido tricolor.
En Actopan votaron 44.6 por ciento. En Tulancingo y Tula el porcentaje de votación fue similar: 41.7 y 41.9 por ciento, respectivamente. En Pachuca, a su vez, la participación electoral fue de 43 por ciento.
De este último distrito por supuesto destaca la participación de un candidato independiente. Más aún porque logró arrebatarle la segunda posición al resto de partidos y candidatos(as). Esto de la mano de la estructura del “Grupo Universidad” y el voto de la población más joven, poco analítica pero bastante ansiosa por un cambio de fondo.
Dicen que el supremo líder universitario deshoja la margarita para lanzarse por esa vía. Poder económico tiene. Estructura y relaciones de poder también. Donde tengo mis dudas es en eso del carisma. Pero nunca se sabe. Menos si hay visos de inconformidad entre la clase política. Y como la disciplina partidista no es la de antes, el horizonte puede tornar en rojo cuando se ponga el sol.