
Por: El Pequeño Timmy
Dicen que después de la tormenta viene la calma, pero si tomamos en cuenta que no ha habido tormenta, esa “calma” que ahora se vive podría ser el indicador de que el cazador está al acecho, como el cocodrilo que se mantiene oculto entre el fango hasta que se le da la oportunidad de obtener la carne de un animal necesitado de agua.
Si esta figura la trasladamos a lo que está sucediendo con las campañas electorales, el animal que va a beber agua no es el pueblo aunque pareciera que sí, sino los partidos políticos más pequeños. Es decir, el agua está tranquila porque los pequeños no se acercan al estanque, y eso es un gran problema porque mientras no haya una contienda electoral más justa para las y los contrincantes, el animal que nació y lleva años cazando en el estanque tiene mucha ventaja.
Hoy la calma con la que se han desarrollado estas primeras semanas de campañas políticas es de preocuparse porque mientras unos están confiados en que la gente no se dará cuenta de que estuvieron en el Congreso nada más para dejar en ridículo a HIdalgo, o para permitir que le quitan recursos al presupuesto, otros ya se están relamiendo los bigotes porque están seguros de que juntos harán más.
Sin embargo, los cercanos, los conocidos, están hasta el copete de promesas incumplidas, de ser utilizados de la manera más vil sólo para llevar a una bola de sinvergüenzas a ganar un salario sentados en una curul sin mayor propuesta que la de sentirse importantes en sus barrios o colonias. Da mucho que pensar esa tranquilidad que se percibe porque hasta el momento, y a pesar de las encuestas pagadas que perfilan a uno o a otro, la decisión de la gente sigue sin tomar rumbo.
El gran error de Morena ha sido caer en la incongruencia y dar pauta para que los perfiles inútiles y que se ganaron una beca con el efecto AMLO vuelvan a postularse, que se hayan dormido en sus laureles y que mantengan vigente una lucha de poder al interior del partido, encabezada por los perfiles a los que “ya sabes quién” les abrió la puerta para ganar la elección presidencial de 2018.
Dicen por ahí: “el que no tiene y llega a tener, loco se quiere volver”. Esa falta de administración y posibilidad de capitalización del poder para traducirla en una estructura electoral es lo que le ha faltado al opaco perfil que está más preocupado en comer tortas de un famoso negocio en Tulancingo que en atender y resolver problemáticas desde la superdelegación que ni maneja y en la que ni figura.
A Morena se le ha visto parca en Hidalgo, hay voces que señalan que el gobernador es más morenista que los morenos de este estado, sin embargo esa estrategia política es harina de otro costal, la realidad hoy es que mientras unos se confían para ir a beber tranquilamente al estanque, otros los esperan para hacerlos pedazos, así es la ley de la vida y así es la rapiña politiquera.
Estaremos atentos para que videos o materiales que aluden a verdades sean señalados como guerra sucia; que otros que son mentiras sean señalados como verdades y si el juego se pone más rudo se darán con todo, al menos habrá ese circo en ausencia de pan, pero sino todo seguirá en orden y el día de la elección habrá ganadores que no a todos les van a gustar, ya se vio en el proceso pasado, ganar por ganar y si no gano te lo arrebato. En fin, después de la tormenta viene la calma y antes de que el cocodrilo se aviente por la presa también la calma se hace presente.