
POR: EL PEQUEÑO TIMMY
Qué bonito es eso de informar que las cosas se hacen bien y que se toman medidas contra los que infringen la normativa de una institución o del Estado, cuando el culpable o la culpable no son de la familia y por el contrario, más que un acto de justicia, la aplicación de la ley o reglamento funciona para intentar limpiar una imagen que ha sido manchada, por generaciones, con el cochambre de la impunidad.
“Pero así es esto, yo te cuido, yo te protejo, así esté en la cárcel o esté en mi rancho de ensueño; si eres mi incondicional y me limpias con tu lengua mis zapatos; si me dices mi señor y aceptas mi dominación absoluta…”, y así, haya hecho lo que haya hecho, no aplica la sanción del reglamento.
Se dice que la escuela es un reflejo de la sociedad, y desgraciadamente en Hidalgo así es, los tendederos que denunciaron a distintos personajes de la vida pública, política e intelectual de Hidalgo, también se replicaron dentro de las casas de estudios, ahí no fue sorpresa para muchos (que en su momento vimos y vivimos este tipo de situaciones de acoso y machismo), que nombres de catedráticos y personal salieran tendidos.
La semana pasada la máxima casa de estudios, donde reina el pensamiento libre y donde no hay patrón al que se le deba pedir permiso para nada, la misma en la que no ha habido impunidad, medio señaló que un alumno fue dado de baja por “violencia de género” de tipo digital, esperando que la sociedad se arremolinara en aplausos y reconocimiento; sin embargo, no fue así, porque lo que le falta a una universidad de tan prestigiado nombre es: “CONGRUENCIA”.
Qué bien que se tomaron medidas en contra de un estudiante que replicó la situación de violencia que se vive en sociedad, que bueno que se le sancionó y se le hizo ver el por qué quedó fuera de dicha casa de estudios, pero que lástima que mientras se sanciona a unos se encubre a otros. Qué lástima que ante las denuncias y la exhibición pública que hicieron las alumnas y algunos alumnos sobre el acoso, machismo y demás situaciones de violencia que imperan en cada uno de los institutos, no haya hasta el momento ninguna sanción o posicionamiento firme en contra de los empleados señalados.
Todo pareciera que el “todos somos garzas” funciona solo para cuando se quiere hacer uso de un capital político desde la institución, pero cuando se trata de casos como el del alumno entonces es “cada quién sus alas”; y ojo, el tema no va a favor de que se encubra a todos por igual, por el contrario, que se sancionen a todos por igual. Pero, qué se puede esperar de la institución que ha hecho de la corrupción, la miel que sostiene al muégano, y no la unión, el orden y el progreso, como se ha dicho.
“Yo apoyo a quién me ‘ayudó’ para que el caso de acoso a la alumna de prepa o universidad no ‘pasara a mayores’”: esta relación clientelar genera un tipo lealtad- miedo, sostenida por el deber “esos favores” dentro de una institución, así que como siempre, es mejor poner el ejemplo castigando a los alumno, que dar una gran lección limpiando desde adentro, porque obviamente, dentro hay un muégano sostenido por el favor y la amenaza.
El día que se caiga esa torre de poder, todos y todas saldrán salpicados porque no por nada siguen sosteniendo el trono de la garza encarcelada, porque más de uno han tenido pesadillas en estos meses de incertidumbre, sueños en los que se revelan sus secretos, porque la unión la está provocando el miedo al interior de la institución, el miedo a perder el empleo, perder la plaza, que salgan los secretos escondidos, las fiestas inmorales, los favores pedidos, los negocios triangulados, los viajes y becas pagadas, que salgan a la luz las violaciones, acoso y violencia en contra de alumnos y alumnas.
Porque debemos recordar que hay institutos en donde las calificaciones se negociaron en cafeterías, departamentos o bares, y en gran medida en pleno uso del poder que genera la relación maestro-alumno, tampoco olvidemos los casos de las maestras que se insinuaban y acosaban a los compañeros cuando fuimos a la universidad, el miedo que provocaba a algunos, el tener que ir a espacios como el taller de fotografía o el laboratorio de medicina, las clases en artes donde les pedían que se masturbaran frente a los demás.
Sí, debemos reconocer que los tiempos han cambiado y que las generación de “cristal” que tanto critican algunos, nos han mostrado que los actos que no están bien deben ser denunciados, deben ser exhibidos. Y entonces sí, se verá la capacidad que tiene la universidad para reaccionar o para simular que reacciona, porque hasta el momento la congruencia no ha sido lo suyo, todavía falta mucho para tener una universidad libre pero es menos a lo que faltaba hace unos 30 años.
Pero esto es sólo un punto de todo lo que conforma el cuadro en la sociedad, dentro de la escuela se observa un reflejo de cómo funcionan las cosas allá afuera, es lamentable, que 10 años después, varias generaciones hayamos creído en un modelo que efectivamente nos mostraba cómo funcionan las cosas acá afuera; donde se castiga a los que no forman parte del muégano para simular integridad, pero a los que están pegados al sistema se les protege, se les encubre y hasta se les aplaude, y sino, hay que preguntarle a cierta líder sindical que se vacunó cuando no le tocaba y sigue ostentando el puesto de poder sin ser tocada ni por el viento.