Uno de los objetivos es frenar tanta estupidez
• Con sus llamamientos en favor de una asistencia sanitaria más amplia y de la lucha contra el cambio climático, puede movilizar a las bases
Esos rediseños son forma elegante y legal de llevar a cabo fraude electoral. Y los demócratas no quieren que en 2020 les vuelva a pasar lo mismo. El miércoles llegó el momento más evidente de esta estrategia pospresidencial. Obama recurrió a redes sociales -exactamente, al más puro estilo Trump- para lanzar una larga exposición -exactamente, al más puro estilo Obama -atacando la reforma sanitaria presentada por los republicanos del Senado de EU.
Época de cambios. Donald Trump ha cambiado la presidencia de EU a base de tuitear hasta acerca de los ratings de audiencia de los reality shows. Y Barack Obama ha roto con una tradición que se remonta a hace 220, cuando George Washington dejó la presidencia: una vez que sale de la Casa Blanca, el jefe de Estado y de Gobierno de Estados Unidos no intervendrá en política.
Acaso sea porque Trump se lo ha puesto fácil, llamándole “enfermo” y acusándole, sin absolutamente ninguna prueba de haberle espiado durante la campaña electoral. Aunque una explicación menos benévola para Obama es que el Partido Demócrata está destrozado, desmoralizado, fraccionado entre centro e izquierda, y sin un líder que sea capaz de capitalizar la movilización de las bases y el fuerte rechazo que Donald Trump levanta entre gran parte de la opinión pública. No es solo falta de liderazgo, sino, más bien, ausencia de competencia. Por eso, Obama tiene una oportunidad para influir en el debate.
Pero lo cierto es que el ex presidente de EU está jugando un papel cada día más importante de oposición a Trump. Una parte de esa actividad es muy visible: son comunicados y ‘posts’ en Facebook.
Otra no lo es tanto, pero puede tener más influencia en el futuro político de EU: es la preparación de la estrategia del Partido Demócrata para el rediseño de los nuevos distritos al Congreso, en 2020. La mayor parte de los distritos actuales fueron trazados en 2010, tras una victoria abrumadora republicana en las elecciones locales y legislativas que permitió a ese partido crear escaños imposibles de ganar por los demócratas.