
A dos semanas y tres días del inicio del ciclo escolar 2020 – 2021 en la modalidad a distancia, derivado de la contingencia sanitaria por COVID-19, el ritmo de vida resulta agobiante y estresante y representa un reto para alumnos, padres de familia y maestros.
Antes del 24 de agosto, fecha en la que comenzó la actividad escolar, las preocupaciones se enfocaban en reinscripciones e inscripciones, sobre todo para los niños de nuevo ingreso, y específicamente en los lineamientos para el regreso a clases.
Con ello, los correos personales y los grupos de whats app incrementaron, éstos eran los medios más viables para dar indicaciones, confirmar los horarios y canales de transmisión de clases, y después con fotografías, archivos y documentos respecto a las tareas, trabajos y proyectos, ya propios del ciclo escolar.
Si bien ha sido una tarea “difícil”, calificada así por los propios padres de familia, ya que además de las labores diarias deben estar atentos de las responsabilidades académicas de los hijos; también lo ha sido para la comunidad estudiantil que tienen que estar pendientes de las notificaciones de plataformas, mensajería personal, horarios televisivos y tareas que no paran de llegar en el día.
En el caso de los docentes su desempeño se ha duplicado, pues además de realizar las planeaciones ajustadas a la nueva dinámica a distancia y en línea, deben mostrar creatividad para la enseñanza.