
CINE DE HOY
Se acaba de estrenar en la Cineteca Nacional y en las salas comerciales, una comedia de Paul Thomas Anderson, “Licorice pizza”, que aspira a tres Óscares: mejor película, mejor director y mejor guión original.
Anderson es bien conocido por cintas como “Petróleo sangriento” y “El maestro”, pero en este caso se remonta a una de sus comedias más exitosas: “Embriagado de amor”.
Se trata de una nostalgia setentera, ambientada en Los Angeles en 1973.
El actor infantil y empresario emprendedor Gary (un carismático Cooper Hoffman) queda deslumbrado por la edecán judía Alana (Alana Haim), a pesar de que le lleva diez años.
Gary le comenta a su hermano “que es la mujer con la que piensa casarse”.
Para conquistarla, no duda en nombrarla tutora y socia de su incipiente negocio de camas de agua.
Pero Alana es una chica centrada que se da cuenta de los problemas que afectan al país, como la escasez de gasolina y no lo toma en serio.
Anderson se permite varios guiños de ojo, como el homenaje a “Los puentes de Toko-ri”, con Sean Penn personificando a William Holden, o Bradley Cooper encarnando a Kris Kristofferson tratando de impresionar a su novia Barbra Streisand.
Con todo, “Licorice Pizza” no es una película redonda y dudamos que alcance algunas de sus nominaciones, aunque puede verse por su espléndida banda sonora y sus guiños de ojo de la época.