HOMO POLITICUS
La mayor crudeza que puede experimentar un gobierno, es sin duda, que su pueblo cobre madurez política.
Una variable del control político indiscutida es que un pueblo este despolitizado, la despolitización hace posible un control arbitrario del poder; la madurez política genera un control arbitrado del poder.
La ciudadanía en México a nivel político, se encuentra en una fase embrionaria. No se puede admitir que no exista un proceso de madurez política de los ciudadanos que está acompañado de un ascenso en los elementos de la cultura política como lo implica el criterio y participación política, pero, este proceso no es uniforme ni simultáneo en todo el país, por lo que sería un despropósito admitir que realidades políticas como las candidaturas sin partido son producto de un acierto de la cultura política de la ciudadanía.
Transitar a través de una voluntad engañada suele ser peligroso, porque la ciudadanía se encuentra a merced de las lógicas de aquellos quienes manejan el poder, cuestión nada ajena para todos, porque sabemos que la clase política ha caído desde hace mucho en un cesarismo político, condición que sólo es posible allí donde los niveles de cultura política suelen ser precarios, e inclusive, incipientes.
De poco o nada sirvió la llamada transición a la democracia en el sexenio de Vicente Fox, porque en los hechos la clase política no importando el color, nos mostró que se representa a ella misma, que no representa la voluntad ciudadana y, en los hechos, la clase política nos mostró que las lógicas y manejos del poder gubernamental no cambian si se es del PAN, del PRD, del PRI o de la chiquillada partidista, los estragos son los mismos.
Estamos a las puertas de un nuevo proceso electoral y, nada indica, que sus resultados serán distintos en la concreción de las tareas que debe asumir el ejercicio de gobierno, por lo que no existen trazos para pensar que la realidad social se beneficiará de esta nueva oportunidad que tiene la clase política para cumplir y hacer cumplir el mandato ciudadano.
Sigo pensando que mientras la ciudadanía no asuma sus tareas de acción, mientras no exista organización ciudadana, mientras los ciudadanos no se interesen en las cuestiones del ejercicio de gobierno, mientras no exijan protocolos estrictos de cumplimiento administrativo y procuración de gobierno, nada cambiará y, una variable importante: mientras los partidos políticos no sean ciudadanizados no existirá democracia a su interior.