● El escritor rumano Norman Manea habló de Bucovina, su pueblo; de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, del campo de exterminio en el que fue recluido y al que sobrevivió cuando era niño
Al recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, el escritor rumano Norman Manea habló de Bucovina, su pueblo; de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, del campo de exterminio en el que fue recluido y al que sobrevivió cuando era niño; de los exilios, de las dictaduras, pero también de la literatura que lo hechizó desde muy niño y a la literatura a la que toda la vida ha estado ligado.
Ante invitados especiales que compartieron la mesa inaugural, entre ellos Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010; el escritor Fernando del Paso; José Narro Robles, secretario de Salud, en representación del presidente de México, Enrique Peña Nieto; y Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la Ciudad de México, entre otros, Manea reafirmó su mensaje.
Luego de señalar que hoy más que nunca “necesitamos lucidez y coraje, solidaridad y sabiduría”, se planteó una pregunta: “¿Dónde podemos encontrar el lugar de la cultura y la literatura bajo el asalto de la vulgaridad, el comercialismo y las maniobras políticas del mundo contemporáneo?” Y la respuesta la tenía viva y latente en la memoria del bloqueo de Leningrado y de Petrogrado o San Petersburgo, durante la Segunda Guerra Mundial.