Home Nuestra Palabra Javier Peralta Ni buenos, ni malos, el asunto es tener esperanzas

Ni buenos, ni malos, el asunto es tener esperanzas

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RETRATOS HABLADOS

La misma historia en todos los niveles. Los mismos argumentos, la misma capacidad de creer que alguno tiene la razón, cuando sabemos que en realidad ninguno la tiene. El ser humano no cambia, es el de antes, del presente y el futuro, siempre dispuestos al autoengaño, a creer que llegará un Salvador y que por él dispuestos siempre estaremos al sacrificio. Ahora la muestra se da tamaño planeta con Ucrania, y donde ya unos se adelantan a calificar a Putin como invasor, casi nuevo Hitler, y por supuesto a Biden el Salvador y Justiciero, que lucha por la democracia. Pero también están los que ven el asunto al revés, y Putin es el que con justa razón defiende a su pueblo. De este lado de La Tierra creemos más la primera versión, porque estamos acostumbrados a que Supermán se vista de bandera gringa, pero el hecho es que uno ya no sabe qué pensar, y qué creer.

Todo se repite a gran, media y minúscula escala. Es decir, con los líderes del mundo, del país, del Estado, del municipio, de la junta auxiliar, de la Asociación de Colonos, y todos, absolutamente todos, tienen razón, son poseedores de la verdad, y por supuesto “no son como los de antes”.

A nombre de esos atributos piden sacrificio, lealtad ciega, compromiso eterno, absoluta credibilidad en cada una de las cosas que digan, y el hecho concreto es que siempre les creemos, caemos en el juego de odiar a “los otros” porque los líderes dividieron la escena de la existencia en buenos y malos, donde todos pueden ser un día buenos, y otro, malos.

Las guerras que de manera cíclica se viven en el planeta, nos enseñan una característica fundamental del ser humano: su capacidad de creer porque necesita creer, porque de otro modo se siente perdido, en la orfandad, sin rumbo.

Esa es la razón de que nunca se aprenda de la historia, que se tropiece con la misma piedra, se vuelva a brindar con extraños y por los mismos dolores. Ese es el origen de que cuentos antiguos, tan antiguos como el mismo universo recuperen su vigencia, sean de “actualidad” y reciban el reconocimiento de los que de pronto están seguros que son la vanguardia en el pensamiento.

Pero es lo mismo.

Si usted cree en estos momentos héroe a Putin o a Biden, solo es cuestión de qué espera para ver que también pueden ser invasores y malvados. No, no aprendemos ni aprenderemos jamás. Cuando mucho cambiaremos al que está al frente por otro, con la certeza de que todo seguirá igual o peor.

Aplique la tesis al plano local, al del país, al de Hidalgo en los meses que están por venir. Hoy en México creemos en que un Salvador iluminado hará la diferencia, pero sabemos que no es cierto, que es una ilusión que aceptamos por la justa necesidad de tener esperanza.

Y será lo mismo cuando en junio nos toque elegir gobernante y nuevamente estaremos divididos, entre los que creen que el cambio por el cambio dará soluciones, y los que, desilusionados por el panorama nacional, dirán que más vale malo por conocido, que bueno por conocer.

Al final queda solo la esperanza de no equivocarnos tanto.

Mil gracias, hasta el próximo lunes.

jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico

@JavierEPeralta