Home General Morenistas toman calles del centro de Pachuca

Morenistas toman calles del centro de Pachuca

0

CRÓNICA
    •    El centro capitalino se volvió el escenario de una protesta, causando malestar entre los automovilistas; muchos de los asistentes fueron traídos del Valle del Mezquital 


Elementos de la Policía Estatal comenzaban a resguardar el Palacio de Gobierno, en la capital hidalguense, desde las primeras horas del jueves, algunos desde el interior, otros desde afuera, en el lugar que también ocupaba la Expo Regreso a Clases. Desde un inicio las autoridades encargadas de inaugurar el evento decidieron recorrer una hora más tarde, ante la posibilidad de algún enfrentamiento.
    Mientras tanto, la vida cotidiana de Pachuca comenzaba a surgir, como todos los días: vendedores de tamales y tortas alimentando a las personas camino a su trabajo, voceadores ofreciendo todo tipo de publicaciones, desde las más creíbles hasta las más grotescas, que son las más accesibles al bolsillo del consumidor; el transporte público que comienza a causar el típico tráfico en las principales arterias.
    Pero, además de esta estampa, camionetas azules con personas uniformadas del mismo color rodeaban este céntrico punto, dispersos de forma estratégica a lo largo de la plaza, aguardando el momento expectante en que comenzara la manifestación y que la visión de una ciudad con un ritmo acelerado cambiara radicalmente. Los bomberos también se encontraban aparcados en la zona sin saber realmente porque.
    A medida que el día avanzaba, las puertas de la expo abrieron para dar paso a las familias a observar los artículos escolares, ya que el regreso a clases se encuentra a la vuelta de la esquina; los policías seguían firmes en sus puestos de vigilancia, anticipando cualquier tipo de incidencia, pero lo que poca gente sabía es que la función principal sería a unos metros más adelante.
    Exactamente, en las puertas de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), una pequeña comitiva del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ya se encontraba, desde temprano, esperando a que se llevara a cabo la manifestación, mientras que una mujer de edad avanzada, con un vestido charro, sombrero y carrilleras, y para efecto de este texto la nombraremos “La Adelita”, posaba para las cámaras con un cartel exigiendo… muchas cosas, a final de cuentas.
    Resulta que esta Adelita moderna también era la encargada de crear las consignas en contra de los gobernantes, dirigiendo sus pedradas al actual presidente nacional con un “Peña, culero, ya llegó tu mero, mero”; y algunas más también causaban risa entre los asistentes por lo ocurrente de sus rimas. A pesar de la agitación y los ánimos, las palabras de la Adelita aligeraban un poco la tarde.
    El sol seguía abrasando a las almas ciudadanas protestantes, e incluso a algunos reporteros que ya se encontraban, bajo la sombra de un árbol y de una que otra sombrilla, aguardando el momento cumbre: la llegada de los dirigentes en comitiva para ejercer su derecho ciudadano a la denuncia. Pero ¿a qué hora llegarán?
    De pronto, el carril del Tuzobús fue bloqueado por los manifestantes, obligando al bus a circular en el mismo tramo que el resto de los automovilistas en la avenida Juárez, causando los primeros embotellamientos y el desquicio de los conductores. Y en el carril confinado, un grupo de cinco personas cargaban una manta, y atrás de ellos, una patrulla. La Adelita los comenzó a mirar retadoramente.
    Y de pronto, las 500 personas que habían originalmente se multiplicaron, ocupando la vía confinada, con más pancartas y gritos. Aprovechaban los altos del semáforo para mostrar sus inconformidades con un “a ti que estás mirando también te están chingando”. Si eran patrullas o vehículos oficiales, no se salvaban de las mentadas.
    “Hay una comitiva que viene de Ixmiquilpan”, informó uno de los reporteros, y en seguida todos los medios comenzaron a suponer una cosa: la manifestación adquiriría una dimensión más grande. Inmediatamente la avenida fue bloqueada totalmente desde Gómez Pérez, y cuando todos observaban esta acción, Abraham Mendoza y su comitiva arribaron al lugar, causando revuelo entre los reporteros y sus simpatizantes.
    Caminaron a la Plaza Juárez, esperando a la comitiva oriunda de las tierras del Mezquital, quienes se aproximaban por la calle de Guerrero. En frente de ellos estaba una camioneta, y arriba, Cipriano Charrez, como si estuviera en un desfile conmemorativo a la llegada de la primavera, solo que en lugar de confeti había cartulinas.
    Mendoza y su séquito, quienes entre ellos se encontraban algunos miembros del Grupo Universidad y Julio Menchaca, senador electo, se integraron a la marcha para regresar de nuevo a Derechos Humanos, y Charrez, con micrófono en mano y con ínfulas de total líder, más que Mendoza Zenteno, instaba a los compañeros morenistas a abrir paso a los “futuros diputados”. Prácticamente fue el maestro de ceremonias.
    Todos hablaron: en primer lugar Lucero Ambrosio, la afectada del pasado zafarrancho, después siguió Elsa Ángeles, pero un conato de enfrentamiento con supuestos “infiltrados detuvo por un momento el mitin. Una vez superado esto, Elsa pidió por Gabriela Mejía Valencia para su liberación; y finalmente habló Abraham, quien a mitad de su discurso se escucharon rechiflas, pero no a él. “Les doy chance para las mentadas”, dijo sonriendo.
    A final de cuentas, frente a todos los medios de comunicación y los simpatizantes, prometieron volver a las calles para la próxima semana, demandando una solución a sus protestas, la gente se marchó del lugar mientras los dirigentes entraban a las instalaciones de la CDHEH para hacer la denuncia. Entre cánticos y porras se fueron dispersando, sorteando los autos que trataban de circular a la fuerza, soportando la fuerza de un sol inclemente.