La mañana de ayer partió un autobús hacia la capital del país, con cinco heridos entre maestros y pobladores para obtener atención especializada
El profesor indígena en apariencia es fuerte, pero no aguanta las lágrimas, se lleva las manos al moreno rostro. Se limpia los ojos. “Esos policías nos chingaron, nos quisieron matar, ellos tiraron a matar”, dice.
Originario de Santa María Cuquila, localidad perteneciente al distrito de Tlaxiaco, donde imparte clases como profesor indígena. Aquel 19 de junio le tocó cubrir el crucero de Hacienda Blanca, sobre la carretera federal 190, Oaxaca-México, a 10 kilómetros al oriente de la capital.
Le tocó la refriega y aspiró gas lacrimógeno por varias horas, tratando de ayudar a sus compañeros. Estuvo internado en un hospital de la capital por 15 días, pero se sigue sintiendo mal de salud. Por ello este viernes tomó la decisión junto con otras cuatro personas más, de ser trasladado a la Ciudad de México para recibir atención médica especializada.
“No aguanto la tos, todo el tiempo me duelen los pulmones; la garganta la tengo siempre rasposa”, dice, mientras se lleva las manos nuevamente a la cara.
En la escuela primaria “Abraham Castellanos” de Nochixtlán, centro de operaciones de la Sección 22 adherida a la CNTE, la mañana de ayer partió un autobús hacia la capital del país, con los cinco heridos entre maestros y pobladores quienes son acompañados por familiares a un hospital especializado.
No obstante, los bloqueos carreteros y las acciones de protesta de la Sección 22 continuaron este día en la ciudad de Oaxaca y diversos puntos. En Asunción Nochixtlán persiste el bloqueo a la supercarretera Oaxaca-Cuacnopalan, a la altura de Nochixtlán.
En el exterior de los juzgados locales ubicados en la parte posterior de la penitenciaría central, otro grupo protestó para exigir el traslado de los profesores Rubén Núñez, Heriberto Magariño, Juan Carlos Orozco y Francisco Villalobos hacia penales estatales.