Lujuria Desbordada

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De adicto a Adicto

Caras vemos, emociones no sabemos, mañas menos

 

Una de las características de mi enfermedad es la negación, no soy humilde ni veo la dimensión de mi problemática, no reconozco mis limitantes, no acepto las consecuencias, llámese adicción al alcohol, cigarro, sustancias tóxicas, patrones de conducta equivocados que son también adictivos, compulsivos, como los celos, etapas explosivas de ira.

No acepto que soy maniaco depresivo o que me encuentro en el mar tormentoso de la lujuria; no me quiero dar cuenta, y en esa dimensión no puedo encontrar solución.

Esta enfermad es igual para todos los enfermos emocionales, es física, mental, emocional y espiritual, lo único que cambia son los escenarios y los actores, pero las manifestaciones son igual, en este caso, la lujuria.

Es una enfermedad silenciosa como todas, te intoxicas a escondidas, te refugias en la pornografía, le das vuelo a tu imaginación, generando placer al ver una mujer sensual, atractiva, con una tentación sorprendente; la lujuria, refugiada en su interior, la mente te domina y te tumba, también ahí se encuentra la recuperación. Al menos, solo por hoy, tengo que acordarme que el cavernícola emocional vive dentro de mí; por ahora, la mayor parte del tiempo, está dormido, pero si me descuido habrá de aflorar con fuerza y me dañará, dañando sin duda, a mis seres cercanos.

 

Testimonio de un sexo adicto

 

Mi nombre es Jorge, tengo 25 años, estudio y estoy en recuperación, soy un enfermo emocional de lujuria, adicto al sexo, a todo tipo de drogas; estoy en un programa que me ha permitido estar limpio en los últimos ocho meses.

Todo empezó a los 15 años, iniciándome con el alcohol en fiestas, jugando, y en el despapaye, sin medir las consecuencias, mis primeras borracheras fueron sustentadas por robar en la casa. Despojaba a mi familia de dinero, aparatos electrodomésticos, joyas, ropa y lo que fuera para cubrir mi ansiedad.

Cursaba secundaria  y siempre estuve reprobando y siendo ingobernable, bebía alcohol acompañado del cigarro, después llegó a mi vida la marihuana y me prendí, comencé echándome un churro al día, luego terminé consumiendo hasta diez gallos al día.

Ligué mi adicción al alcohol, el cigarro y la marihuana, después cocaína, tachas, hongos, clonazepam y otros; mi consumo era durante todo el día, andaba anestesiado, fuera de mi mismo, como en otro planeta, distante, yo quería tapar mis complejos, y establecí dependencia a las sustancias para poder reír, poder socializar.

Empezaron los problemas familiares por mis bajas calificaciones en la escuela, mis padres no usan drogas, mi hogar es funcional, padres amorosos, católicos, apegados a la iglesia, trabajadores; yo rompí con la regla, mis hermanos no tienen problemas, yo soy la oveja negra de la familia, en casa yo quería comprensión y amor, pero por mis actos vandálicos, como el hecho de provocarlos, ofenderlos, herirlos, robarlos, eso me hacía alejarme más de mi familia, mientras que para mí, la droga era mi todo.

Hay que darle la espalda al adicto, amor adulto

 

En esta carrera de drogadicto, llegó el momento en que me dijeron adiós de mi casa, se cansaron de mis mentiras, de que les robara, de que a veces no llegaba y no sabían nada de mí; se cansaron de que usaba la casa como hotel, hasta que la verdad, los harté.

Pienso que los padres deben echar a la calle a los adictos, primero, para que fondeen, como yo lo hice, luego para que la familia trabaje su propia enfermedad que es la co dependencia. El caso es que me fui a la calle a los 19 años, me la pasaba con mis amigos de una casa  a otra, siempre en la fiesta, y tuve el descaro de entrar a mi propia casa como vil ladrón y robarles a mis padres.

Me llevé un carro y otras cosas de valor, hice mucho daño, mis padres, pidieron ayuda debido a que me encontraron una pistola; yo andaba muy mal, robando con pistola en mano, asaltaba a parejas de novios, jóvenes, los despojaba de billetera, celulares, joyas y otras pertenencias.

Los sometía para que me dieran sus cosas de valor, para comprarme más droga e irme de pachanga, a viajes a Mazatlán u otros lugares, a disfrutar de la vida a costillas de mis víctimas; mis padres, supieron y me internaron engañado; me dijeron que íbamos por unas llaves por un tío que estaba anexado, en AMAR de Chihuahua y nada, que ahí me dejaron.

La droga te obliga a ser mediocre, ladrón…

 

Abandoné mi pastilla diaria que me había mantenido sobrio por tres años y recaí por pretextos, comencé a buscar el placer, la adrenalina, en el coqueteo en el enamoramiento, y estas mujeres me llegaron tarde que temprano a los mismos lugares donde consumía, a necesitar mentir de nuevo, y para poder mantener de nuevo una vida falsa, siempre acompañado de masturbación y de fantasías sexuales.

Mi recaída la atribuyo a mi aspecto sexual, no sabía que traía un problema sexual, me imaginaba, pero no lograba detectarlo y así, entre droga y sexo, llegué a hacerme adicto a las prostitutas, a mujeres que me daban sexo; así andaba de cama en cama, de mujer en mujer, acompañado de la marihuana y eventualmente cocaína y tachas.

Pero en esa época seguí robando, y para mantener mi adicción se me dio por vender droga, andar de malandro, dañando gente; mis padres seguían soportándome y siempre estábamos peleando. Yo, mientras tanto, causando el desequilibrio familiar, me abandoné de mí mismo, no tenía valores ni congruencia, ni respeto por nada ni nadie.

Llegué a navajear a dos tres, me relacionaba con hijos de narcos, con gente que vendía droga, pandilleros jóvenes, igual que yo, sin oficio, sin personalidad, sin presente, ni futuro. La droga trastornó mi cerebro, la marihuana lesionó mi  memoria, la atención a las cosas; es decir, soy demasiado distraído, me volví hipersensible, neurótico explosivo. Mientras andas marihuano, a toda madre, pero cuando no está el efecto, andas como león enjaulado.

Desorden sexual

 

Tuve juegos sexuales con primos y primas, con un vecino homosexual. Nunca hice daño, pero sí intenté violar a un hermano.

Mi sexualidad se destapa con la pornografía, la sensación de lo prohibido, las imágenes de ver lo que yo quería y no poder tener, yo quería  tener un cuerpo grande, pero no podía y solamente en la fantasía lo lograba.

No aceptaba mi cuerpo, ni mi pene, me hago adicto a la pornografía y a la masturbación, comienzo a buscar sexo en amigas o novias. No siempre me complacen.

Tengo la habilidad de seducirlas, soy chantajista, manipulador y normalmente me salgo con la mía. Mi sexo es enfermizo, debido a mi insistencia en buscar sexo anal, posiciones, aberraciones, fantasías raras, orgías, tríos, grabación de videos. Esto me levantaba el ego para presumir de mi supuesta potencia sexual.

Muchas mujeres responden a todas estas actividades e inclinaciones sexuales, no batallaba para organizar los tríos o las orgías, los tríos normalmente éramos dos hombres y una mujer; no tuve sexo con hombres, no me gusta, me hice adicto a esta compulsión de la seducción, al enamoramiento, al coqueteo, que genera adrenalina, despierta mi mente el placer de poseer. Eleva el ego pero me enfermo y enfermo a mi  pareja, me causa culpa, sentimiento de soledad, vacío interior.

Nada es para siempre, hay solución

Porque es una enfermedad, porque son trastornos, baja autoestima, sentimientos de inferioridad, egos, mente enferma; es una enfermedad contagiosa,  la gente se enferma, es progresivo, crece día con día. Lo que no has hecho, lo vas a venir haciendo en busca de mayor satisfacción. No es curable, solo se puede controlar en un grupo de autoayuda, con terapia, con la ayuda de un Poder Superior.

Es un conjunto, con terapia y medicamentos. Es una enfermedad compleja, es cruel porque te puede llevar muy hondo. Quieres acostarte con la que se deje, y la desventaja para un enfermo de sexo es que hay infinidad de tentaciones, no batallas para complacer tus instintos.

Por eso asisto al grupo de Sexo Adictos Anónimos todos los días. En sesiones de hora y media; tenemos literatura como el libro blanco, doce pasos y doce tradiciones. Adictos al sexo y al amor funciona, el apadrinamiento con personas que tienen más experiencia.

Mi grupo se localiza en Plaza Cantera, Calle Mirador, casi esquina con Washington, en la ciudad de Chihuahua, Chih., el teléfono donde puedes pedir informes es el 614-104-9429, jorgesanpou@gmail.com

Nos mantenemos con nuestras propias contribuciones, el único requisito es carecer de facultades para relacionarse sexualmente de una manera sana; no es necesario haber llegado a tocar un fondo cruel. Este grupo funciona para aquellas personas que en verdad quieran disfrutar de la vida, con libertad sexual, amor, comunicación y respeto a uno mismo y a tu pareja. El único objetivo es ayudar a otra persona que se encuentre sufriendo por esta enfermedad.

Gracias por leerme y más por escribirme.- ernestosalayandia@gmail.com 614-410-0158

Mis libros están a tu disposición en mi página crisiscreces.com

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