Los hutíes (la milicia de los zaidíes, secta derivada del chiismo) han pasado de combatir al estado central (seis guerras) en el norte de país a tomar el poder en Saná y controlar siete provincias. El grupo formó parte de la gran mesa de diálogo nacional abierta tras la caída de Alí Abdulá Saleh y firmó un acuerdo de paz, pero en septiembre dejó la vía política y desplegó sus tropas en la capital en un movimiento que llamaron «revolución», y que culminó en febrero con la huida del presidente Mansour Hadi a Aden. Cuando estaban a punto de tomar esta ciudad ha llegado la operación de Arabia Saudí.
Arabia Saudí
Después de años ocupada en contrarrestar el auge de Irán en países como Irak y Siria, el ascenso imparable de los hutíes le ha obligado a dar un golpe de autoridad en el país vecino para mantener su imagen de bastión de los suníes. Esta guerra en Yemen es la primera gran decisión del nuevo monarca Salman, de 79 años, que llegó al trono en enero tras la muerte de su hermanastro Abdalá, uno de los hombres más ricos e influyentes de la región que estuvo al frente del reino durante los últimos veinte años. Tiene la complicada misión de equilibrar la influencia de Irán, algo que hizo también en el levantamiento chií de Bahrein a donde envió tropas, y demostrar al mundo que al mismo tiempo combate a grupos radicales como el Estado Islámico.
Irán
Teherán niega cualquier tipo de apoyo a la milicia de los hutíes y sus dirigentes piensan que los bombardeos de Arabia Saudí solo sirven para complicar aún más la situación. La llegada de Hasán Rohani al poder ha cambiado la relación con Estados Unidos e incluso el acuerdo nuclear se podría cerrar la próxima semana. Los iraníes colaboran abiertamente con Washington en la guerra contra el Estado Islámico en Siria e Irak y han logrado formar un eje de gobiernos amigos en el corazón del mundo árabe gracias a su influencia en Beirut, Damasco y Bagdad. El siguiente paso parecía Saná.
Ali Abdulá Saleh
Después de 28 años en el poder Alí Abdulá Saleh (Bayt Al Ahmar, 1946) dejó de ser el rostro más poderoso de Yemen a causa de la «primavera árabe». Ascendió al poder del entonces Yemen del Norte en 1983 y en 1999 se convirtió en el primer presidente del país unificado. Después de librar 6 guerras con los hutíes, ahora apoya a esta milicia en contra de su sucesor, Mansour Hadi, con el objetivo de volver a «reinar», aunque sea desde la sombra. Aunque se apartó oficialmente del poder, y encontró refugio en Arabia Saudí, sus tentáculos siguieron presentes y dinamitó la transición.
Mansour Hadi
El rostro de Abdrabuh Mansur Hadi (Al Wadi, 1945) ocupa un lugar privilegiado en las calles del sur del país, de donde es originario. Militar de formación, Hadi fue fiel al Congreso General del Pueblo (CGP) desde 1994, fecha de la guerra civil y de la unificación del Yemen. Su nombramiento como vicepresidente fue considerado un intento de Saleh de lograr un equilibrio entre el norte y el sur del país en el reparto de los altos cargos del Estado. Tras la ‘primavera árabe’ de 2011 se convirtió en el candidato de consenso para liderar una transición que finalmente ha terminado en guerra civil.