A un campesino, con domicilio en la comunidad de Lagunilla del municipio de Tulancingo, Hidalgo, se le apareció el diablo encuerado en un callejón sin salida, y se lo llevó.
Se llamaba Anastasio, de 59 años de edad, lo vieron por última vez sus familiares a las 7 de la mañana, cuando estaba juntando sus borregos y borregas, como de costumbre los sacó a pastorear pero ya no regresó. Por el lugar donde siempre estaba el pastor con su rebaño, pasaron unos vecinos por el bosque y vieron a Anastasio tirado, pensaron que estaba echando un coyotito, pero lo vieron todo desmadrado, pidieron ayuda a la policía, y con palabras cortantes les dijo que lo golpearon unos monos, que ni chance le dieron montar en su caballo.
Llegaron sus familiares junto con los de rescate, pero ya se había ido al valle de las calacas; estuvieron presentes los uniformados que agarraban su pistola y miraban para todos lados, no los fueran a madrugar. Llegó el Ministerio Público de Tulancingo y anotó en su carpeta única de investigación que había un hombre muerto.
Los familiares se quedaron de una pieza al ver como lo habían dejado y se soltaron a llorar subiendo y bajando el moco. Les dijeron a los investigadores que el pastor no tenía enemigos, que eran amigos de todos los de la comunidad. El comandante se quedó pensando y dijo a su pelotón que se llevaran a los borregos al bote, porque a lo mejor lo mataron a topes.
Los parientes les comentaron que mejor investigaran por otro lado y no se llevaran a los animales, que ellos nada tienen que ver.
Los agentes comenzaron a platicar con los hombres que lo auxiliaron antes de morir, a ver si les sacaban algo, pero su esposa Mariana les dijo que ya no estaban los animales, que se habían escapado o se los habían robado los que golpearon a su marido; los gendarmes, los familiares y amigos se dedicaron a buscar a los borregos por todo el monte, pero llegó la noche, ya habían levantado el cuerpo, y se lo habían llevado al Semefo para hacerle la necropsia de ley, después ya no informaron si encontraron a los borregos.
LA POLICÍA BUSCA A LOS ASESINOS
Los agentes de investigación no quitan el dedo del renglón y se han aferrado en agarrar a los que asesinaron a un hombre el martes pasado, en la comunidad de Cuautepec, usando armas largas R-15 y una escopeta cuata.
A los agentes los pusieron a parir chayotes porque como único dato sólo tienen que los que se lo echaron al plato eran dos tipos de cuidado, que viajaban en una camioneta. Desde ese día los investigadores los andan buscando hasta por debajo de las piedras, ya peinaron todo el municipio pero no saben nada.
Siguieron la pista que les dieron los vecinos que viven en la calle de Abasolo, donde fusilaron al señor, pero pocos quisieron hablar para no meterse en broncas. Otros no hablaban, parecía que les había comido la lengua los ratones.
Nosotros en el Diario Plaza Juárez les informamos que a Marco Antonio, de 42 años de edad, vecino de la colonia Paraíso del municipio de Tulancingo, Hidalgo, lo fusilaron en el poblado de Cuautepec. El muerto manejaba un automóvil tipo Honda y llevaba el radio a todo volumen escuchando corridos de narcos.
Lo sorprendieron dos changos que iban en una camioneta, sin darle tiempo a que montara en su caballo, abrieron fuego con armas de grueso calibre, que murió instantáneamente.
Los vecinos escucharon las detonaciones, se escondieron debajo de su cama y donde pudieron, porque la cosa estaba color de hormiga. Minutos después, muy temerosos salieron de su casa poco a poco, a ver que Pez.
Vieron a un hombre que estaba dentro del coche todo agujereado, llamaron a la policía; los gendarmes municipales se bajaron de la camioneta patrulla con su carabina bajo el brazo, lista para soltar el plomazo, pero en cuadras a la redonda no había nadie.
Luego llegó el agente del Ministerio Público, acompañado de los peritos de criminalística, agentes investigadores, policías estatales y municipales, los de Protección Civil, el cuerpo de rescate y los bomberos.
Como no encontraron en el lugar a los asesinos, dieron el banderazo para iniciar las investigaciones, pero solo les dijeron que escucharon la ráfaga de balas y vieron a lo lejos una camioneta, que no salieron ni se asomaron porque les podrían volar la cholla. El cadáver se lo llevaron al Semefo, para contarle los agujeros que tenía, y el coche al corralón.
EN HIDALGO NO OPERAN PAYASOS
Asegura el Director de la policía municipal, Guillermo Vergara Aguirre, que en Pachuca no operan los payasos asaltantes, que se ha convertido una modalidad y ha creado miedo en otros estados de México y de Estados Unidos.
Después que tomó su puesto como director, asaltaron hace unos días cinco tiendas Oxxo; se hicieron payasos porque saben que no hay seguridad, han robado en diferentes colonias como Vista Hermosa, La Morelos, el centro de la ciudad, en fin, todo Pachuca que se quejan los habitantes de robos y asaltos, pero les voy a contar lo que nos dijo el director de la municipal:
“Lo anterior ya lo saben, fue difundido por las redes sociales, de algún payaso que asaltó el Cbtis 222, lo que fue considerado para la gendarmería como un hecho aislado, unos payasos que no estaban pintados”.
“La misma tarde del día martes, fueron agarrados cuatro chamacos cerca de la escuela que se encuentra sobre la avenida Juárez, que mediante una llamada al 066 se reportó que los asaltantes llevaban pistolas”.
Se hizo un operativo “Código Rojo” pero los muchachos usaban pistolas de mentiras, y no robaron nada, por las moscas solo se les aplicó una sanción económica, porque se movilizaron cuerpos de seguridad y se llevaron a los de investigación y sobre todo, iban al frente los uniformados municipales, que en este periodo andan al tiro, 3 minutos después de la llamada ya estaban detenidos. Si esto hubiera sido en la época pasada, llegarían una hora y media después”.
Comentó que Pachuca es la ciudad más segura en toda la república, porque nadie se viste de Payaso para robar. Por otro lado, se han unido los vecinos de Mineral de la Reforma y Pachuca para acabar con la delincuencia, a la entrada de los municipios hay un mural que reza: “Vecinos organizados en contra de la delincuencia”. Con esto nos están demostrando que las palabras se las lleva el viento y el director es chismoso, ellos sí están decididos a actuar ante los hechos delictivos, nuevamente vuelven a aparecer mantas de advertencia en diversas colonias y fraccionamientos de Pachuca y Mineral de la Reforma, porque los ladrones ya los tienen hasta la madre.
De acuerdo con los vecinos de la colonia Providencia, Cipreses, Juan C. Doria, Venustiano Carranza y muchas de la ciudad, ante la creciente ola de robos y asaltos cometidos en las últimas semanas, han decidido organizarse y si es necesario tomar la ley con sus propias manos.
Aseguran que no se tentarán el corazón para partirles la madre si los agarran con las manos en la masa, y si se meten los uniformados o los agentes también se las rajarán, porque ellos estarán armados pero a la gente les salió el valor por defender su patrimonio, y no le tienen miedo ni al Pingo.
Indicaron que el robo más común son a casas habitación y autopartes, este último se ha vuelto el más popular en el último mes. Sabemos que las cámaras de videovigilancia son una opción en la que deben apoyarse las autoridades policiales de ambos municipios a fin de lograr la captura, y no esperen a que se vistan de payasos.
POR UN PELITO MUEREN CINCO
El chofer corría en la carretera como loco, como si fuera un corredor profesional, venía de Real del Monte a Pachuca pero como es de bajada y tiene muchas curvas, en un momento le agarró la mano el chango y se descontroló.
Estuvieron muy cerca de sufrir serias lesiones o de morir, los estudiantes universitarios de un colegio particular, al mediodía de ayer al volcar el vehículo en que viajaban, echando carrera con la muerte; porque corrían sin ninguna precaución, sufrieron el susto de su vida que hasta les sudó la cola.
El coche quedó todo desmadrado, listo para cuando pasara el carro de la basura y se lo llevara, pero por esta vez estuvieron de suerte los alumnos de la universidad privada.
El tremendo accidente ocurrió en la carretera corredor de la montaña, cuando los jóvenes venían a Pachuca del municipio de Real del Monte, como al mediodía del miércoles.
Las autoridades policiacas se dieron cuenta porque un testigo que andaba por esos lugares vio cuando se dieron el madrazo y salieron los chamacos volando, sacó su celular y llamó al 066, a los policías de Mineral de la Reforma diciéndoles lo que vio con esos ojos que se van a comer los gusanos.
Les pidió que llevaran una ambulancia porque se acababa de voltear un carro rojo y adentro traía a unos estudiantes que gritaban como chivos.
Cuando llegó la gendarmería, junto con sus colas de Protección Civil y los bomberos, los estaba esperando el señor muy espantado para explicarles cómo fue, les dijo: “el carro venía a gran velocidad y al agarrar una curva dio varias vueltas antes de quedar de lado del conductor, con varios vidrio rotos y el toldo sumido, como si se hubiera sentado un elefante”.
Dijo que a distancia se veía que venían jugando carreras con la calaca, cuando de pronto “Bolas” se volcaron. “Se escuchaban sus gritos de auxilio y luego poco a poco fueron saliendo uno por uno con los pelos parados, y más amarillos que un chale, con los ojos saltones, parecía que habían visto al diablo”.
Los uniformados hablaron con el chofer, de 49 años de edad, que conducía el Chevrolet Aveo, color rojo, placas de circulación HNB-9090, dijo que llevó a los estudiantes a hacer un trabajo en el pueblo mágico, y a la bajada se le barrieron los frenos y se descontroló, lo quiso parar usando el freno de mano y dio varias vueltas; a los estudiantes no les pasó nada, sólo por el susto les ganó en los calzones.
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