- La arriesgada apuesta del Gobierno de Bagdad para frenar al Estado Islámico pone en peligro el respaldo de la población suní
Las milicias chiíes que apoyan a las fuerzas gubernamentales de Irak tomaron ayer las riendas de la operación para recuperar la provincia de Al Anbar (suní) de manos del Estado Islámico, anunció un portavoz de los paramilitares. La medida revela tanto la desesperación de las autoridades tras la captura de Ramadi por los yihadistas, como las enormes dificultades que afrontan para estructurar un Ejército nacional por encima de las divisiones confesionales.
“La Operación Labaik Ya Husein está dirigida por las unidades de Movilización Popular, en cooperación y coordinación con las Fuerzas Armadas”, dijo Ahmed al Asadi en conferencia de prensa.
El Ejército y esas unidades, compuestas de voluntarios esencialmente chiíes, lanzaron el sábado la ofensiva para recuperar Ramadi, la capital de Al Anbar, a un centenar de kilómetros de Bagdad. Ahora, sin embargo, bajo la dirección de las milicias, se ha ampliado la operación para asegurar los accesos desde la vecina provincia de Saladino, donde el Estado Islámico trata de hacerse con la refinería de Baiji y asedia las rutas de abastecimiento. (Agencias)