LAGUNA DE VOCES

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La mano de Dios dice adiós

Maradona murió apenas cumplidos los 60 años de edad el pasado 30 de octubre. Pelé llegó a los 80 años el 23 de octubre. Uno perdió la vida producto de una soledad que solo puede originar la fama, el dinero y la existencia de cercanos que nunca fueron sus amigos, pero que sin duda gozaron de su estilo muy particular para derrochar el dinero. Pelé, por lo mientras, ya vivió 20 años más que Maradona, y es muy posible que pese a que el argentino será convertido en leyenda luego de su partida, el brasileño llegará a sus últimos días conocido y reconocido como el mejor jugador de fútbol de toda la historia. Sin embargo la comparación será asunto de quienes se dedican a esas tareas.

Lo que sí resulta interesante es que con todo y que cada cual dominó de manera absoluta el escenario de su generación, en todo momento fue una constante la polémica para definir de una vez por todas quién de los dos resultará en el futuro inmediato vencedor.

Maradona decidió a muy temprana edad dar por terminada su relación amorosa con el fútbol, porque estuvo cierto que el negocio había ganado la partida a quienes consideraban el deporte de las patadas como algo superior a los hombres de corbata y grandes negocios. De la decepción a una dependencia terrible de las drogas existía un paso diminuto que decidió dar para quedarse estacionado en el limbo de los que nunca regresan a ser los mismos.

Pelé le dijo adiós con un mensaje en redes sociales en que manifestaba su deseo de poder jugar con Maradona allá en el otro mundo, o para ser más específico en otra de tantas realidades donde tenemos reservación, porque nadie llega a este escenario sin haberse buscado infructuosamente.

Sin duda sobrevivirá el fútbol pese a las grandes dentelladas que dan los dueños de clubes, que no se cansan de asegurar que si no es por ellos (es el caso de Pachuca), nadie conocería una ciudad capital como la nuestra.

En tiempos del coronavirus la partida de un personaje como el argentino transforma la visión que se tiene de la existencia, porque el famoso entre los famosos, el que surgió de un barrio de aquella nación argenta hasta convertirse en personaje legendario, fincan los ánimos de quienes siempre esperarán esa suerte que llega cada un millón de futbolistas. Es decir que esperarán en vano.

Pero la ilusión de llegar a alguna parte existirá siempre.

Nada más interesante para soñar que el fútbol, porque pese a todo mantenemos la creencia de que ahí lo único que importa es el talento, y talento ni se compra ni se destruye… ni se transforma.

Por otro lado, la visión de la vida se complica más y más, cuando los “contemporáneos”  se marchan, uno a uno, seguros del paso, del destino.

Lo cierto es que el fútbol, pese a tanto mercachifle que lo rodea, es el deporte más importante seguramente en todo el mundo.

Esta vez la “mano de Dios”, no fue para meter un gol, sino para avisarle al jugador que ya es tiempo de partir.

Mil gracias, hasta mañana.

jeperalta@plazajuare.mx

@JavierEPeralta