Once años de guerra contra el narco
A los crecientes presupuestos de seguridad se les han sumado las ayudas de EU para combatir al crimen
EU se sumó en 2008 a los planes de una guerra frontal contra el narcotráfico. A través de la Iniciativa Mérida. Aseguró 2.500 mdd para emprender la aniquilación de los cárteles mexicanos. George W. Bush y Felipe Calderón sellaron el pacto que además reforzaría la seguridad en la frontera.
Miles de rifles de asalto se pusieron a disposición de los cárteles de la droga mexicanos, cortesía del gobierno de EU. Era 2009 en la frontera entre ambos países. Era la fracasada operación Rápido y Furioso, que buscaba rastrear a través de armamento de contrabando a los grandes capos y traficantes de droga de México. La huella de las armas se perdió y la estrategia falló.
Ni EU ni México supieron el destino de la munición y tampoco hallaron a esos capos. En los siguientes años diversas escenas de crímenes desvelaron por todo México algunas piezas de ese sangriento rompecabezas. En la última década, ambos países han financiado estrategias para combatir al narcotráfico en el lado mexicano. A pesar del poco éxito, los socios transfronterizos siguen abonando más ceros a las cuentas de la guerra contra el narco.
México ha gastado más de 1,5 billones de pesos mexicanos en los últimos 10 años para luchar contra su enemigo número uno.
Los presupuestos nacionales muestran el crecimiento sostenido del gasto en seguridad de aproximadamente 15% anual. Sin dar marcha atrás los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto apostaron por aumentar la estructura de la Marina y el Ejército, los principales frentes de combate; la reestructuración de los cuerpos de policía, incluida la nueva Gendarmería; y la expansión de las operaciones de inteligencia.
La inversión también ha permeado en el sistema judicial, que desde 2008 busca una transformación que hasta la fecha no ha conseguido.