- Una organización israelí de exmilitares recoge testimonios de combatientes en la ofensiva de 2014 y acusa a mandos de violar el código de conducta y las reglas de enfrentamiento
Jerusalén.- Las Fuerzas Armadas de Israel violaron su propio código de conducta y las reglas de enfrentamiento en combate durante la ofensiva del pasado verano en Gaza, lo que permitió ataques indiscriminados que condujeron a la muerte de civiles palestinos inocentes, según un informe presentado ayer por una ONG integrada por exmilitares israelíes. Breaking the Silence (BtS, Rompiendo el Silencio), creada por soldados veteranos en 2004, durante la Segunda Intifada, ha recogido las testimonios de 60 oficiales y soldados que participaron en la Operación Margen Protector, que durante 51 días a lo largo de los meses de julio y agosto de 2014 se cobró la vida de 2.200 palestinos, en su mayoría civiles, y 74 israelíes, casi todos ellos militares.
El informe de BtS asegura que se produjo una devaluación de las normas tradicionales de combate del Ejército israelí que definían sus valores, como utilizar siempre la mínima fuerza necesaria y mantener siempre la “humanidad”. La ONG considera que las reglas de enfrentamiento prescritas fueron las más permisivas de las que tiene constancia: “Muchos de los soldados que prestan su testimonio en el informe aseguran que recibieron órdenes de disparar a matar a cualquier persona que se cruzara en su camino en la zona de combate”.
Las declaraciones recogidas coinciden en señalar que los soldados habían sido informados de que iban a intervenir en una zona desalojada de civiles, a pesar de que después encontraron a su paso varias personas y en ocasiones hasta familias enteras.
Los testimonios incluidos en el informe constatan que a lo largo de la Operación Margen Protector la artillería de Israel disparó miles de proyectiles de forma imprecisa sobre zonas residenciales. También destacan que se produjo una destrucción masiva de edificios e infraestructuras, a pesar de que en algunos casos se trataba de zonas que ya habían sido despejadas por la infantería, sin que existiese un interés operacional claro para su destrucción. En algunas declaraciones se asegura que muchas áreas residenciales fueron bombardeadas con el objetivo de “demostrar que se tenía presencia en la zona” o simplemente como acto de castigo.
“De los testimonios se deduce que se ha producido un grave fractura ética de las reglas de combate de las Fuerzas Armadas de Israel, y que esta quiebra procede de la cúpula de la cadena de mando y no es el resultado de incidentes aislados”, asegura en un comunicado Yuli Novak, director de Breaking the Silence. (Agencias)