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Historias de Buró

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Perseguida

Su nombre era María Guillermina Santos Gutiérrez, el pasado mes fue hallada en su casa muerta a causa de más de 20 puñaladas que recibió en su cara pecho y vientre. La noticia se dio a conocer no solo en el barrio donde vivía, sino a nivel nacional por la crueldad con que había sido asesinada y al parecer sin ningún móvil.

Horas antes de su muerte, a dos cuadras de su casa…

Un video de vigilancia de un centro comercial apunta a un callejón oscuro tratando de distinguir a una pareja que discute, los guardias que en ese momento supervisan las grabaciones aumentan el zoom para distinguir a las personas, una de ellas es compañera de trabajo pues lleva el uniforme de una de las tiendas que vigilan.

Al parecer, luego de algunos instantes logran reconciliarse y se sumergen en un largo abrazo, un minuto después se despiden y ambos toman caminos distintos.

En las cámaras la escena termina y los guardias pierden interés en la historia, ahora se centran en una pequeña que al interior de la plaza juega peligrosamente con la fuente del lugar. No se han percatado que en la calle alguien pasó apresuradamente con un cuchillo en la mano.

A pocos metros de aquel lugar una mujer camina directo a casa después de un largo día de trabajo, recién terminó con su novio cansada de sus celos posesivos pero después de una larga discusión, ambos aceptan la separación y se despiden con un caluroso abrazo.

Dobla a la derecha y entra a su barrio, siente que alguien la sigue y acelera el paso, de repente lo ve con un cuchillo en la mano, su novio se abalanza contra ella intentando matarla, sin gritar ni decir palabra corre y se esconde entre casas viejas y abandonadas, pero el tipo o desiste y continúa buscándola. Ahí en un rincón, ve la ventana abierta de la casa vecina y sin dudarlo decide meterse.

Una anciana enciende la luz y ve a la mujer espantada –Por favor, me quieren matar, escóndame– súplica y la mujer apaga la luz al instante.

Momentos después alguien abre la puerta violentamente, un sujeto alto y robusto agrede a la anciana y pregunta amenazantemente con el cuchillo por la mujer que acaba de entrar hace unos segundos.

-Aquí no hay nadie, lárguese de mi casa o le hablo a la policía.

Escondida tras un sillón la joven escucha la discusión, cierra los ojos y se sumerge en la oscuridad para no involucrarse en el asesinato que a centímetros de ella está pasando.