“Eduardo Galeano nunca nos maltrató. Y con su muerte, nos enseñó a todas las mujeres a morir dignamente. Por eso lo acunamos en nuestros brazos y le aseguramos, como madres a su hijo, que vivió una buena vida”, dijo Elena Poniatowska al recordar al escritor y periodista uruguayo nacido y muerto en Montevideo (1940-2015).
Durante un homenaje que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) rindió al también periodista que falleció el pasado 13 de abril, víctima de cáncer, la escritora añadió que muchos colegas lo envidiaban y hasta lo malquerían porque les robaba cámara. “Al entrar a Bellas Artes, el público se le echaba encima”, recordó.
Eso obedecía a que los mexicanos sentían que él encarnaba la palabra, que él más que nadie se responsabilizaba de lo que decía, que él no quería que muriera la palabra, que él antes que cualquier otro era un dador de palabras, que él cumplía su palabra, que para él la palabra era su honor y que a él ningún dictador haría jamás que se tragara sus palabras.
“Porque su vida entera había sido la de vivir porque escribía, vivir como escribía y vivir para escribir”, ponderó la también activista política, y viendo su reloj de pulsera, advirtió que “por eso, hoy martes 9 de junio de 2015, a esta sala Miguel Covarrubias ha regresado Eduardo Galeano, porque así como nunca nos falló, es incapaz de fallarnos ahora”.