Sus palabras de ira contra los blancos son el único dato que podría relacionar directamente la matanza de policías con la indignación desatada por las dos muertes recientes de negros a manos de agentes, una en Nueva Orleans y la otra en Minnesota. Pero el propio Brown añadió: “Nada de lo que dijo tiene sentido. No podemos especular con sus motivos. Solo sabemos lo que dijo a nuestros negociadores”.
Cinco policías han fallecido y otros siete resultaron heridos la noche del jueves por los disparos de al menos un francotirador durante una manifestación contra la violencia policial en Dallas (Texas).
La emboscada, con detalles de inquietante sofisticación, se produjo al final de una protesta de unas 800 personas por el centro de la ciudad, convocada por grupos relacionados con el movimiento Black Lives Matter. Era la respuesta a la muerte de dos hombres negros a manos de la policía en el transcurso de 48 horas. Dos civiles también resultaron heridos por las balas.
La manifestación transcurría con relativa calma hasta que comenzó el tiroteo y cundió el pánico. El presunto tirador, identificado ayer como Micah X. Johnson, de 25 años, se atrincheró en un centro de formación profesional llamado El Centro College, donde murió varias horas después tras la explosión de un artefacto enviado por un robot de las fuerzas de seguridad.
El jefe de la Policía local, David Brown, confirmó el fallecimiento y explicó que las autoridades intentaron negociar con él. “Johnson, reconoció que estaba “enfadado con los blancos y quería liquidar a policías blancos”.
“Dijo que estaba enfadado con Black Lives Matter [un movimiento social defensor de los negros], enfadado por los recientes tiroteos de la policía, enfadado con los blancos, dijo que quería matar blancos, dijo que no estaba relacionado con ningún grupo y que actuó solo”, explicó el jefe de policía.
Tras una noche aciaga, ayer el centro de Dallas ha amanecido tomado por las fuerzas de seguridad. Por la mañana el tráfico estaba cortado en una docena de manzanas del centro, con la policía en estado de alerta y el sonido de los helicópteros encima de la ciudad.
El lugar de la matanza, el edificio del Bank of America, estaba rodeado de coches de la policía de Dallas, fue a 500 metros de donde John F. Kennedy fue asesinado. Este no ha sido solo el suceso más trágico de este departamento, sino la mayor matanza de agentes de policía desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.
En estremecedores vídeos de testigos publicados en redes sociales, se escuchan los disparos de armas automáticas. Las fuerzas de seguridad han detenido a tres personas. Tanto Brown como el alcalde de la ciudad, Mike Rawlings, se han negado por el momento a facilitar detalles sobre los sospechosos más allá del fallecido, Johnson.