Home Nuestra Palabra Javier Peralta Firmeza ante el crimen, sea organizado o desorganizado

Firmeza ante el crimen, sea organizado o desorganizado

0
Firmeza ante el crimen, sea organizado o desorganizado

RETRATOS HABLADOS

En los asuntos de seguridad, más vale pecar de exagerados, que insistir en la idea de que aquí no pasa nada, y con esa simple acción, efectivamente, no se registrarán incidentes mayores. 

Sabemos que no es así, que nunca ha sido así, y que tomar todas las medidas que sean necesarias por adelantado, es la única y real posibilidad de hacer frente a la eventual aparición, de manera formal, del dichoso “crimen organizado” en territorio hidalguense.

Por eso, resulta de vital importancia la declaración del gobernador, Julio Menchaca Salazar, luego de la aparición de “narcomantas” en la región de Tula, quien reiteró hay firmeza en su gobierno con el apoyo de las autoridades federales, a través del Ejército y la Guardia Nacional, y destacó que cualquier acción de este tipo es, sin duda, motivo de alerta.

Hace bien el jefe del ejecutivo estatal, en puntualizar que de ninguna manera se puede pasar por alto ningún hecho relacionado con la eventual presencia de grupos delincuenciales, porque, en definitiva, solo se puede aspirar tener los elementos para enfrentarlos, a través de mecanismos bien planificados, que parten de no minimizar una realidad que, por desgracia, se vive en la mayor parte del país.

Está claro que el origen de la mayor parte de los conflictos en que se presume la presencia del crimen organizado, es el robo de combustibles en los ramales de los ductos de distribución de Petróleos Mexicanos, que cruzan la mayor parte del territorio hidalguense.

Para desgracia nuestra, somos la entidad más cercana a la zona metropolitana del Valle de México, que con bastante regularidad solo nos ha acarreado problemas y complicaciones de todo tipo, y muy raramente beneficios constantes y sonantes.

Obra que la federación ha impulsado en Hidalgo, solo se ha traducido con problemas, y los ejemplos son dos de manera tradicional: por un lado, la refinería Miguel Hidalgo de Pemex en la región donde hoy se da con mayor frecuencia el delito del “huachicoleo”, pero que también se traduce en una brutal contaminación ambiental.

Y también, la apertura de la llegada de las aguas negras del emisor central del Valle de México, que trajo, en un principio, la transformación de las tierras yermas del Mezquital, en zonas amplia producción agrícola, pero que hoy mismo ya resienten las complicaciones de haber dejado llegar, sin el menor tratamiento, de metales pesados que tiraban y tiran las industrias asentadas en el Edomex.

Esa es una de las razones fundamentales para que ningún hecho delictivo, aun cuando pudiera resultar ser solo de bandas advenedizas, se tome a la ligera. Porque Pemex, además de traer una contaminación terrible, colocó sus ductos para trasladar combustibles al resto del país, en amplísimas superficies de tierras del Estado, donde ahora se ha desatado la práctica del “huachicoleo”, y, para acabarla de amolar, la existencia de tuberías que simple y llanamente los técnicos se olvidaron de anotar su localización, que se puede traducir en accidentes críticos, pero también el robo de gasolinas.

Es pues fundamental que se mantenga e incremente la firmeza del gobierno estatal ante estos hechos.

Y siempre es un aspecto positivo, que se aplique la tesis de que, en este, como en otros casos, se peque de exagerado, pero no de negligente.

Mil gracias, hasta mañana.

Mi Correo: jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico

X: @JavierEPeralta